17 de mayo 2026 - 19:00

Quién fue el joven que huyó de la guerra y forjó la mayor fortuna de la historia de México

El patrimonio de Carlos Slim Helú tiene una raíz sorprendente: un adolescente que llegó a Veracruz sin hablar español para evitar un destino fatal.

 Quién es el joven que huyó de la guerra y que forjó la fortuna de Carlos Slim Helú

 Quién es el joven que huyó de la guerra y que forjó la fortuna de Carlos Slim Helú

La historia económica de México no podría entenderse sin la figura de Carlos Slim Helú, el ingeniero que ha liderado por décadas los listados de riqueza global. Sin embargo, el origen de su vasto imperio no se encuentra en las aulas de ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), sino en la audacia de un adolescente libanés que desembarcó en el puerto de Veracruz en 1902.

Julián Slim Haddad, con apenas 14 años, llegó a tierras mexicanas cargando una maleta de esperanzas y un desafío monumental: no hablaba ni una sola palabra de español, pero poseía la determinación de quien escapa de un destino impuesto por la fuerza.

Aquel joven no buscaba simplemente fortuna, sino libertad. En aquel entonces, el hoy extinto Imperio Otomano mantenía políticas de reclutamiento forzoso que obligaban a los varones jóvenes a enlistarse en sus filas militares. Para proteger a sus hijos de las garras de la guerra, muchas madres libanesas tomaban la dolorosa decisión de enviarlos al exilio antes de cumplir los 15 años. Julián fue uno de esos hijos que, tras cruzar el océano, se refugió inicialmente en Tampico, Tamaulipas, donde ya residían sus hermanos mayores, marcando el inicio de una de las estirpes más influyentes de la nación.

El camino hacia la consolidación familiar se completó con la figura de Linda Helú, nacida en Parral, Chihuahua, e hija de inmigrantes que trajeron consigo la primera imprenta en árabe a México. Esta herencia cultural y el rigor del trabajo se fusionaron en agosto de 1926, cuando Julián y Linda contrajeron matrimonio en la Ciudad de México (CDMX). De esta unión nacerían seis hijos, entre ellos el hombre que transformaría el rostro de la telefonía y la construcción en el país, basándose en las lecciones de ahorro y administración que su padre le impartiría desde la infancia.

Julián Slim Haddad y familia
Julián Slim Haddad transformó una pequeña mercería en la calle de Capuchinas en el pilar financiero de una dinastía que hoy domina las telecomunicaciones globales.

Julián Slim Haddad transformó una pequeña mercería en la calle de Capuchinas en el pilar financiero de una dinastía que hoy domina las telecomunicaciones globales.

Carlos Slim Helú y la herencia de "La Estrella de Oriente"

El espíritu emprendedor de los Slim no tardó en manifestarse en el corazón de la capital. En 1904, Julián Slim y su hermano José fundaron una sociedad mercantil bautizada como La Estrella de Oriente, un nombre que rendía tributo a sus raíces levantinas. Con un capital inicial de apenas 25,800 pesos, la mercería se convirtió en un referente comercial en la calle de Capuchinas, actualmente conocida como Venustiano Carranza. A pesar de la inestabilidad provocada por la Revolución Mexicana, Julián demostró una visión financiera excepcional al comprar la parte de su hermano en 1914 y convertirse en el único dueño.

Julián Slim Haddad y familia
El Centro Histórico de la Ciudad de México fue el escenario donde la familia Slim Helú consolidó sus primeros activos inmobiliarios y comerciales a principios del siglo XX.

El Centro Histórico de la Ciudad de México fue el escenario donde la familia Slim Helú consolidó sus primeros activos inmobiliarios y comerciales a principios del siglo XX.

Para 1921, mientras el país intentaba reconstruirse tras el conflicto armado, el padre de Carlos Slim Helú ya poseía una mercancía valuada en más de 100,000 dólares y una decena de propiedades estratégicas en el primer cuadro de la ciudad. Su patrimonio superaba el millón de pesos apenas un año después, una cifra astronómica para la época que cimentó el prestigio de la familia. Esta capacidad para detectar oportunidades en tiempos de crisis se convirtió en el rasgo distintivo que el ingeniero Slim aplicaría décadas más tarde en la adquisición de empresas estatales y privadas.

Carlos Slim Helú: el alumno de la libreta y la primera chequera

La formación de los hijos de Julián Slim Haddad fue estricta y metódica, diseñada para entender el valor de cada centavo. Antes de cumplir los diez años, cada uno de los hermanos recibió una libreta de ahorros donde debían registrar con absoluta precisión sus ingresos y egresos. Este método de control financiero fue fundamental para el desarrollo cognitivo de Carlos Slim Helú, quien a los 12 años ya mostraba una madurez económica fuera de lo común al abrir su primera chequera y adquirir acciones del Banco Nacional de México (BANAMEX).

carlos slim
La disciplina del registro contable, inculcada desde la infancia a través de libretas de ahorros, fue la base de la formación financiera que recibió el ingeniero Slim.

La disciplina del registro contable, inculcada desde la infancia a través de libretas de ahorros, fue la base de la formación financiera que recibió el ingeniero Slim.

La muerte prematura de su padre en 1953, cuando Carlos tenía solo 13 años, no detuvo el proceso de aprendizaje, sino que lo aceleró. La influencia de Julián, quien además de empresario fue presidente de la Cámara Libanesa de Comercio, dejó una huella indeleble en la ética laboral de su quinto hijo. La disciplina aprendida en la mercería familiar se tradujo en una gestión impecable de activos que, bajo el mando de Slim, se expandirían hacia sectores como la minería, el comercio minorista y la infraestructura pesada.

En la actualidad, el liderazgo de Carlos Slim Helú se mantiene firme a través de Grupo Carso, un conglomerado que agrupa a gigantes como América Móvil (operadora de Telmex y Telcel), Minera Frisco e Inmuebles Carso. Con una fortuna que ronda los 114,000 millones de dólares según mediciones recientes de Bloomberg, el ingeniero de 85 años sigue encabezando el ranking de los empresarios más importantes de México. Su estrategia no solo se basa en la acumulación de capital, sino en una estructura de sucesión clara donde sus hijos varones ocupan puestos clave en la operación.

Mientras que Carlos Slim Domit, Patrick Slim y Marco Antonio Slim dirigen las vertientes operativas y financieras del grupo, sus hijas —Soumaya, Vanessa y Johanna— han canalizado el legado familiar hacia la filantropía y el arte, destacando la labor del Museo Soumaya. La transición generacional parece asegurada, manteniendo viva la premisa que Julián Slim Haddad trajo desde el Líbano: el trabajo constante y la reinversión son las únicas vías para la trascendencia económica. Más de un siglo después de aquel desembarco en Veracruz, el apellido Slim sigue siendo el referente absoluto del éxito empresarial en el mercado hispanoamericano.

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