La administración de la presidenta Claudia Sheinbaum ha consolidado la reversión de los efectos de la polémica reforma al ISSSTE implementada en el año 2007. Con la puesta en marcha de los nuevos mecanismos de compensación, el Gobierno federal confirmó un incremento que triplica la percepción final de los trabajadores que se jubilan bajo el régimen de cuentas individuales, en comparación con los peores escenarios del esquema previo.
Esta trascendental medida financiera se sustenta en la aplicación de la reforma de 2024, la cual dio origen al Fondo de Pensiones para el Bienestar. Este fideicomiso fue diseñado específicamente para otorgar un complemento solidario a los trabajadores del sector público. El esfuerzo financiero del Gobierno busca igualar la tasa de reemplazo al 100% del último salario percibido en activo, sepultando definitivamente el modelo de capitalización individual que castigaba los ingresos de la clase trabajadora.
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De la precariedad de 2007 a la restitución del 100%
Para dimensionar el beneficio real y directo en las finanzas familiares de los pensionados, las autoridades educativas y de seguridad social presentaron un análisis comparativo en Ámbito Financiero México. Este ejercicio se basó en el caso de un trabajador promedio con un ingreso en activo de 16,000 pesos mensuales:
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El peor escenario (Reforma de 2007): Bajo las modificaciones legales aprobadas durante el sexenio de Felipe Calderón, un empleado con dicho sueldo recibía una pensión raquítica de apenas 4,320 pesos mensuales al jubilarse.
La evolución de 2020: Gracias a la reforma intermedia que disminuyó las comisiones de las Afores, la base pensionaria para este mismo ejemplo logró elevarse a 8,800 pesos mensuales.
El beneficio actual (340% de incremento): Al comparar los 4,320 pesos del modelo de 2007 contra los 19,000 pesos que recibe un jubilado en la actualidad bajo este nuevo esquema, se consolida el incremento de más del triple en los ingresos de los beneficiarios.
Desglose del pago actual: Los 19,000 pesos están compuestos por 8,800 pesos de pensión base, un complemento solidario de 7,200 pesos provenientes del Fondo de Pensiones para el Bienestar y los 3,000 pesos correspondientes a la Pensión Universal de Adultos Mayores.
El andamiaje detrás del incremento: el tope a las Afores
El éxito de esta meganoticia financiera no es fortuito. Responde a una planeación estratégica que comenzó con la primera reforma al sistema del ISSSTE iniciada en 2020. En aquel momento, se estableció un tope máximo a las comisiones cobradas por las Administradoras de Fondos para el Retiro (Afores). Este límite fue fijado tomando como referencia el promedio de los sistemas de pensiones internacionales más sólidos de la región, como los de Colombia, Chile y los Estados Unidos.
Hoy en día, los resultados de esta estricta política regulatoria reflejan un alivio directo e inmediato en las cuentas individuales de los cotizantes: