Los millonarios suelen construir sus fortunas a partir de ideas disruptivas, inversiones inteligentes o giros inesperados en los negocios. Sin embargo, no todas las grandes empresas del país nacieron de manos de familias ricas. Algunas, como El Puerto de Liverpool, comenzaron con un emprendimiento sencillo que parecía destinado a quedarse en pequeño, pero que terminó convirtiéndose en uno de los imperios comerciales más importantes de México.
La historia de esta compañía es peculiar. Su fundador, Jean Baptiste Ebrard, abrió en 1847 una tienda de telas en el centro de la Ciudad de México. El negocio prometía, pero su creador falleció joven, sin poder consolidar del todo el proyecto. Pese a ello, un grupo de inversionistas franceses tomó las riendas y decidió darle un futuro distinto, transformando aquel cajón de telas en una cadena departamental que hoy marca la pauta en el retail mexicano.
Con más de 175 años de historia, Liverpool no solo se ha convertido en un símbolo de consumo para las clases medias y altas, sino también en un referente de cómo una empresa puede evolucionar y diversificarse: desde la importación de telas hasta el manejo de centros comerciales, tarjetas de crédito y la expansión internacional.
Esta es la historia de El Puerto de Liverpool: cómo fue su origen
El Puerto de Liverpool nació en 1847, cuando el empresario francés Jean Baptiste Ebrard abrió un pequeño cajón de venta de telas finas en el corazón de la CDMX. En 1872, Ebrard comenzó a importar mercancía desde Europa, principalmente desde el puerto inglés de Liverpool, lo que inspiró el nombre de su negocio.
La empresa tomó un giro inesperado en 1895, cuando Ebrard falleció en Francia. Sin descendencia empresarial, el legado quedó en manos de un grupo de inversionistas franceses que aprovecharon el prestigio de la marca y decidieron inyectar capital. Gracias a ellos, la tienda creció de forma constante, pasando de ser un local modesto a un punto de referencia comercial en la capital mexicana.
En 1936, Liverpool inauguró un edificio icónico en el Centro Histórico, en la avenida 20 de Noviembre, que sorprendió por instalar las primeras escaleras eléctricas de la Ciudad de México. Ese mismo inmueble continúa operando hasta hoy, manteniendo viva la tradición de innovación que marcó a la compañía desde sus inicios.
La consolidación como sociedad anónima en 1944 y la apertura de su primera sucursal en Insurgentes en 1962 marcaron el inicio de una expansión que no se detuvo más. A mediados de los años 60, la empresa comenzó a cotizar en la Bolsa Mexicana de Valores, lo que le permitió financiar nuevos proyectos y reforzar su imagen como uno de los gigantes del retail.
Durante las décadas siguientes, Liverpool continuó creciendo. La inauguración de sucursales como Polanco (1970) y Satélite (1972) mostró su capacidad para adaptarse al modelo de centros comerciales, convirtiéndose en pionera en el país. En 1980, la apertura de Perisur como su primer centro comercial propio confirmó su apuesta inmobiliaria.
El Puerto de Liverpool no se conformó con vender productos. Apostó también por el crédito al consumo, lo que lo convirtió en el mayor emisor de tarjetas no bancarias del país. Para 2022, la compañía reportó más de 5.28 millones de tarjetas Liverpool activas y 1.39 millones de tarjetas Suburbia, fortaleciendo su relación con los clientes.
Actualmente, Liverpool cuenta con:
-
124 tiendas departamentales Liverpool
179 tiendas Suburbia
28 centros comerciales Galerías
112 tiendas de moda de diversas marcas
Además, la compañía diversificó sus inversiones en el extranjero, con participación en la cadena estadounidense Nordstrom y en el grupo salvadoreño Unicomer, presente en más de 25 países de Latinoamérica.
El éxito de Liverpool se explica por una combinación de factores: visión empresarial, expansión estratégica y la capacidad de adaptarse al consumo mexicano a lo largo de distintas generaciones. Lo que comenzó como una tienda de telas en CDMX terminó siendo un conglomerado que combina comercio, finanzas e inmobiliaria.
Hoy, El Puerto de Liverpool es la segunda empresa más importante en ventas dentro del sector de tiendas departamentales en México. Su historia demuestra cómo una pequeña idea puede convertirse en un imperio cuando encuentra los socios adecuados y la capacidad de reinventarse con el tiempo.
Dejá tu comentario