Las grandes empresas no siempre nacen de una idea pensada para conquistar un mercado. En el caso de Miguel Álvarez Ochoa, el punto de partida fue mucho más específico: durante la década de 1940 detectó que en México existía una escasez de medicamentos formulados especialmente para niños.
La práctica habitual consistía en utilizar medicamentos desarrollados para adultos y dividir las dosis para administrarlas a pacientes infantiles. Frente a esa situación, Álvarez Ochoa decidió desarrollar productos destinados directamente a las necesidades de los menores.
En 1945 creó Productos Infantiles, S.A., una empresa que con el paso de los años evolucionaría hasta convertirse en el origen de PiSA Farmacéutica. De sus laboratorios surgirían posteriormente productos de rehidratación oral y, décadas después, una marca que terminaría compitiendo en Estados Unidos: Electrolit.
Miguel Álvarez Ochoa fundó Productos Infantiles, S.A. en 1945.
Así nació Electrolit, la empresa de Miguel Álvarez Ochoa
La historia de Electrolit no comenzó como la de una bebida deportiva. Su origen está relacionado con la industria farmacéutica y con la búsqueda de soluciones para combatir la deshidratación infantil. Los primeros productos desarrollados por la compañía incluían gotas para los cólicos, analgésicos, antipiréticos y jarabes para la tos. La empresa comenzó con una orientación claramente pediátrica y fue creciendo a partir de esa especialización.
Álvarez Ochoa no se limitó a participar en la dirección general del negocio. La historia de la compañía señala que supervisaba diferentes etapas de la operación, desde la adquisición de materias primas hasta la fabricación, almacenamiento, distribución, promoción y venta de los productos.
En 1950, la empresa estableció instalaciones especializadas en productos pediátricos en la colonia Moderna de Guadalajara. Una década después, el proyecto había evolucionado hacia Laboratorios PiSA. Ese crecimiento fue acompañado por el desarrollo de soluciones de rehidratación oral.
Electrolit surgió de la evolución de las soluciones de rehidratación desarrolladas por PiSA.
Aquí existe un matiz importante respecto de la historia de Electrolit. La página oficial de la marca sitúa el inicio de su historia en 1950, cuando en los laboratorios de Grupo PiSA se creó una solución destinada originalmente a combatir la deshidratación infantil.
Por otra parte, la cronología corporativa de PiSA señala que en 1960 se produjo otro momento relevante: la compañía se convirtió, según su propia historia, en el primer laboratorio farmacéutico en desarrollar e introducir soluciones de rehidratación oral en el mercado mexicano. Por eso, la evolución de Electrolit debe entenderse como parte de un proceso más amplio dentro de PiSA y no como el resultado de un único producto desarrollado de manera aislada.
La trayectoria empresarial de Álvarez Ochoa muestra cómo una compañía puede crecer a partir de una necesidad muy concreta. La primera etapa estuvo centrada en productos infantiles, pero PiSA posteriormente amplió sus operaciones hacia distintas áreas de la industria farmacéutica y de la salud. Actualmente, Grupo PiSA reporta alrededor de 30,000 colaboradores, más de 1,500 marcas de medicamentos, 17 líneas de especialidad y 14 plantas de producción en México.
La compañía también desarrolló actividades relacionadas con soluciones parenterales, diálisis, medicamentos especializados y dispositivos médicos. En ese proceso, Electrolit pasó de ser una solución vinculada con la rehidratación a convertirse en una marca de consumo masivo con presencia internacional.
El siguiente capítulo de la historia empresarial se produjo fuera de México. Electrolit ingresó al mercado estadounidense en 2014, abriendo una nueva etapa para una marca que había surgido dentro de una compañía farmacéutica mexicana. El crecimiento en ese mercado llevó a Grupo PiSA a establecer una alianza con Keurig Dr Pepper (KDP) en 2023. El acuerdo de largo plazo tuvo como objetivo ampliar la comercialización y distribución de Electrolit en Estados Unidos.
Cuando se anunció la alianza, KDP informó que la marca ya generaba más de 400 millones de dólares en ventas minoristas estadounidenses y que había multiplicado sus ventas más de diez veces durante los cinco años anteriores. La expansión continuó en 2026 con un nuevo vínculo con el deporte estadounidense. Electrolit se convirtió en bebida oficial de electrolitos del US Open.
De acuerdo con datos de Beverage Digest citados por Sports Business Journal, la marca mexicana alcanzó aproximadamente 1.8% del mercado estadounidense de bebidas deportivas por volumen durante 2025. La cifra todavía estaba muy lejos de la participación de Gatorade, pero muestra hasta dónde había llegado un producto nacido dentro de una compañía farmacéutica mexicana.
La marca llegó a Estados Unidos en 2014 y amplió allí su presencia comercial.
La trayectoria de Miguel Álvarez Ochoa permite entender por qué la historia de algunos empresarios que posteriormente acumulan grandes negocios no comienza necesariamente con una fortuna o con una gran infraestructura. Su primer proyecto surgió de identificar un problema concreto en la atención de los niños y desarrollar productos que respondieran a esa necesidad.
Ese emprendimiento dio origen a Productos Infantiles, S.A., posteriormente vinculado con PiSA Farmacéutica. La compañía amplió con el tiempo sus operaciones y desarrolló productos de distintas especialidades. Electrolit fue una de las marcas que surgieron de esa evolución y terminó recorriendo un camino completamente distinto al de los medicamentos infantiles que dieron origen a la empresa.
La historia también muestra una diferencia importante entre el fundador y la marca que actualmente conocen millones de consumidores: Álvarez Ochoa no comenzó creando una bebida deportiva ni buscando competir con las grandes marcas internacionales. Su punto de partida fue la salud infantil. A partir de allí se construyó una compañía que décadas después llevaría uno de sus productos hasta el mercado estadounidense y al escenario deportivo internacional.