Ser nieto de Carlos Slim Helú, el hombre más rico de México y uno de los empresarios más poderosos del mundo, no garantiza seguir el mismo camino. Mientras la mayoría de los herederos del magnate se preparan para continuar con el legado del Grupo Carso, uno de ellos decidió romper el molde. Se trata de Antonio Slim Serrano, conocido artísticamente como Tony Mils, quien ha elegido dedicarse de lleno a la música.
El nieto de Carlos Slim Helú que estudia en el Tec de Monterrey pero no le interesa el imperio familiar: la apuesta por su gran pasión y una carrera en ascenso
El nieto de Carlos Slim Helú sigue su propio camino: estudia en el Tec de Monterrey y construye una prometedora carrera en la música como Tony Mils.
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A diferencia de su abuelo, Tony no busca liderar corporaciones ni figurar entre las fortunas más grandes del país. Su objetivo es conectar con el público a través de canciones que reflejan su personalidad, emociones y experiencias. Aunque pertenece a una de las familias empresariales más influyentes de Latinoamérica, su historia es la de un joven que sigue su pasión, aun cuando eso signifique alejarse del poder económico y del apellido que lo precede.
Actualmente, Tony combina su carrera musical con sus estudios en el Tecnológico de Monterrey, una de las universidades privadas más prestigiosas del país. Desde ahí, busca fortalecer su formación y desarrollar una visión integral que también aporte a su crecimiento artístico.
La carrera musical de Tony Mils, nieto de Carlos Slim Helú
Tony Mils nació en la Ciudad de México, en el seno de una familia marcada por la disciplina, la discreción y la visión empresarial. Es hijo de Marco Antonio Slim Domit y Ximena Serrano, y desde pequeño mostró una inclinación por la música. Su madre fue quien le presentó el trabajo de Michael Jackson, una influencia que despertó en él una fascinación por el escenario, la producción musical y la interpretación.
A los 19 años, Tony decidió transformar su gusto en una carrera profesional. Tras conocer a Roberto Andrade, exrepresentante del cantante colombiano Sebastián Yatra, comenzó a adentrarse en el mundo de la producción musical. Inspirado por artistas como Piso 21, viajó a Colombia, país reconocido por su vibrante escena pop y urbana, para dar sus primeros pasos como compositor y cantante.
“Estar seguro de mí mismo y saber que voy por el camino correcto fue mi mayor reto”, confesó en una entrevista. A pesar de no conocer a nadie en la industria, el joven artista se abrió camino con perseverancia y disciplina, características que sin duda también forman parte del ADN de los Slim.
Aunque Tony Mils decidió no involucrarse en los negocios familiares, su familia lo respalda completamente. Sus padres, y especialmente su abuelo Carlos Slim Helú, se mantienen atentos a su desarrollo y son los primeros en escuchar sus nuevas canciones.
Mientras su carrera musical avanza, Tony continúa sus estudios en el Tec de Monterrey, convencido de que la educación es una herramienta fundamental para cualquier proyecto, incluso uno artístico. “Mis estudios son una base importante para crecer como persona y como profesional”, ha señalado en diversas entrevistas.
El joven cantante ha logrado presentarse en escenarios emblemáticos como el Lunario del Auditorio Nacional y Ragga, donde ha conquistado al público con su energía y talento. “Cuando me subo al escenario, siento felicidad, paz y diversión”, asegura Tony, quien disfruta experimentar con diversos estilos, desde baladas románticas hasta R&B.
Entre sus temas más conocidos destacan “Prohibido Enamorarse”, “Aventarnos” y “Hoy Que Te Amo”, canciones que combinan letras sinceras con ritmos frescos y modernos. Su estilo transmite una esencia juvenil, con influencias internacionales y un toque personal que lo distingue dentro de la nueva generación de artistas mexicanos.
Tony Mils tiene tres hermanos —Valentina, Marco y Jerónimo—, quienes mantienen un perfil más reservado y lejos del ojo público. Sin embargo, él ha decidido construir su propio nombre dentro del ámbito artístico, demostrando que el talento y la pasión pueden brillar incluso fuera del entorno empresarial.
Con apenas poco más de 20 años, Tony representa una nueva generación de herederos que buscan redefinir el concepto de éxito, apostando por la autenticidad y la creatividad. Su carrera, en pleno ascenso, confirma que no es necesario dirigir un imperio para dejar huella; a veces, basta con seguir el ritmo del corazón y convertir los sueños en canciones.





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