En Guadalajara, donde la tradición culinaria convive con el espíritu emprendedor, surgen historias que transforman negocios pequeños en imperios locales. Una de ellas es la de Marisa Lazo Corvera, quien convirtió una receta casera en una de las marcas de repostería más reconocidas del occidente del país.
Empezó con un encargo de pay de pera con almendras, pudo abrir su primera pastelería en Guadalajara y ahora es una poderosa empresaria con más de 100 sucursales en Jalisco
De Guadalajara al éxito: así nació Pastelerías Marisa y cómo superó las 100 sucursales con un modelo artesanal y rentable.
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Empezó con un encargo de pay de pera con almendras, pudo abrir su primera pastelería en Guadalajara y ahora es una poderosa empresaria con más de 100 sucursales en Jalisco
Lo que comenzó como un simple encargo entre amigas terminó por detonar una empresa que hoy supera las 100 sucursales. En un mercado competitivo como el de la repostería, su crecimiento no solo refleja talento en la cocina, sino también visión empresarial y disciplina financiera.
A más de tres décadas de aquel primer pedido, su historia es un ejemplo de cómo un producto bien ejecutado puede escalar hasta convertirse en un negocio sólido, rentable y con impacto social. Su empresa, Pastelerías Marisa, es hoy sinónimo de calidad artesanal y crecimiento sostenido.
El inicio de Pastelerías Marisa
El origen de este negocio no estuvo en un plan de negocios tradicional, sino en una oportunidad inesperada. En 1992, Marisa Lazo preparó un pay de pera con almendras para una amiga. El resultado superó cualquier expectativa: el postre no solo gustó, sino que generó una cadena de pedidos que pronto rebasó su capacidad doméstica.
Ese momento marcó un punto de inflexión. Lo que era un pasatiempo comenzó a tomar forma de emprendimiento. Durante los primeros años, la producción se mantuvo en casa, con herramientas básicas como una batidora y un horno, pero con una creciente demanda que exigía mayor organización.
Cinco años después, en 1997, dio el paso definitivo al abrir su primera sucursal en Guadalajara. El nombre del negocio no fue casualidad: “Pastelerías Marisa” ya tenía reconocimiento entre sus clientes, quienes asociaban la marca con sabor casero y calidad constante.
Este arranque gradual permitió consolidar una base de clientes leales, clave para sostener el crecimiento posterior. A diferencia de otros negocios que buscan expandirse rápidamente, este proyecto se fortaleció desde sus cimientos.
Por qué Pastelerías Marisa es un éxito
Uno de los factores determinantes en el éxito de la empresa ha sido su enfoque en la calidad artesanal. Desde sus inicios, la filosofía ha sido clara: evitar el uso de premezclas industriales y priorizar ingredientes naturales.
Este modelo implica procesos más lentos y cuidadosos, como picar almendras manualmente o preparar cada receta desde cero. Sin embargo, ese esfuerzo adicional se traduce en un producto diferenciado que ha logrado posicionarse en un mercado saturado.
Otro elemento clave es la consistencia. A lo largo de los años, la marca ha mantenido estándares que garantizan que cada producto conserve el mismo sabor y calidad, independientemente de la sucursal. Esta uniformidad ha sido fundamental para construir confianza con los consumidores.
Además, la empresa ha sabido conectar con su público objetivo: un segmento que valora lo artesanal, lo auténtico y lo hecho con dedicación. Este posicionamiento le ha permitido competir no solo por precio, sino por valor.
A nivel empresarial, también destaca su cultura organizacional. El liderazgo de Marisa Lazo se ha caracterizado por promover el trabajo en equipo y un ambiente laboral basado en el respeto. Este enfoque ha sido clave para mantener estabilidad en la operación y reducir la rotación de personal, un problema común en la industria.
Así creció Pastelerías Marisa
El crecimiento de la empresa no ha sido explosivo, sino estratégico. Con el paso del tiempo, Pastelerías Marisa ha expandido su presencia principalmente en Jalisco y también en Guanajuato, superando las 100 sucursales.
Este proceso ha estado acompañado de una diversificación de productos que responde a las preferencias del mercado, sin perder la esencia artesanal. Desde pasteles tradicionales hasta opciones más innovadoras, la marca ha sabido adaptarse sin diluir su identidad.
Además, la empresaria ha incursionado en otros ámbitos que fortalecen su perfil como líder. Su participación en iniciativas empresariales y sociales ha contribuido a posicionarla como una figura influyente dentro del ecosistema emprendedor mexicano.
El compromiso social también forma parte del crecimiento. La empresa ha sido reconocida como socialmente responsable, impulsando proyectos que benefician a la comunidad y refuerzan su reputación corporativa.
En 2024, Marisa Lazo recibió el Premio al Emprendimiento Jalisco, un reconocimiento que consolida su trayectoria y la coloca como un referente para nuevas generaciones de emprendedores.
Hoy, su historia demuestra que el éxito empresarial no siempre comienza con grandes inversiones, sino con una idea bien ejecutada, disciplina y una visión clara de crecimiento. De un pay casero a una cadena consolidada, el camino de Pastelerías Marisa es una prueba de que los negocios más sólidos nacen de la constancia.
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