22 de agosto 2025 - 15:00

Fue una poderosa empresa del Gobierno de México, sufrió una crisis económica y desapareció por orden de Felipe Calderón

Conoce la historia de esta empresa que fue furor en México y tuvo una crisis económica que la hizo desaparecer.

Luz y Fuerza.

Luz y Fuerza.

Durante varias décadas, Luz y Fuerza del Centro (LyFC) fue una de las empresas más emblemáticas del sector eléctrico en México. Encargada de suministrar energía a la capital y a varios estados del centro del país, esta compañía estatal fue parte fundamental de la vida económica y social de millones de mexicanos. Sin embargo, su historia dio un giro inesperado en 2009, cuando el entonces presidente Felipe Calderón Hinojosa tomó la decisión de decretar su extinción.

La desaparición de LyFC sorprendió a trabajadores y usuarios por igual, ya que representó la disolución de una empresa que llevaba décadas en funcionamiento. La medida generó protestas masivas, especialmente del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), que defendía a los más de 40 mil empleados afectados por el cierre. La crisis financiera y las constantes pérdidas operativas fueron los principales argumentos del gobierno para justificar la decisión.

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Hoy, a más de una década de aquel acontecimiento, la historia de Luz y Fuerza del Centro sigue siendo recordada como un ejemplo de cómo los cambios económicos, políticos y administrativos pueden impactar directamente en la vida de millones de personas. A continuación, repasamos su historia, su desaparición y su integración a la Comisión Federal de Electricidad (CFE).

La historia de Luz y Fuerza del Centro

Luz y Fuerza del Centro tuvo sus orígenes en 1903, cuando fue creada como una compañía privada bajo el nombre de Mexican Light and Power Company, de capital canadiense. En 1960, con la nacionalización de la industria eléctrica impulsada por el presidente Adolfo López Mateos, pasó a ser parte del patrimonio del Estado mexicano.

Durante décadas, LyFC fue responsable de suministrar electricidad a la Ciudad de México, Estado de México, Hidalgo, Puebla y Morelos. Era considerada una de las empresas más importantes del sector energético, aunque también enfrentaba críticas constantes por el servicio irregular y los altos costos de operación.

A pesar de sus problemas administrativos, la compañía se mantuvo como un emblema del control estatal sobre la energía eléctrica, además de ser una fuente de empleo estable para miles de familias en la región central del país.

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La desaparición de Luz y Fuerza del Centro

El 11 de octubre de 2009, en un operativo que involucró a la Policía Federal, el Gobierno de México ordenó la extinción de Luz y Fuerza del Centro. La medida fue respaldada por un decreto presidencial firmado por Felipe Calderón, argumentando que la empresa acumulaba pérdidas millonarias y que representaba una carga financiera insostenible para el erario público.

El cierre generó una fuerte confrontación con el Sindicato Mexicano de Electricistas, que denunció la medida como un ataque a los derechos laborales. Más de 40 mil trabajadores fueron despedidos, aunque posteriormente se implementaron programas de liquidación e indemnización.

La desaparición de LyFC marcó uno de los episodios más polémicos del sexenio de Calderón, ya que para muchos fue una decisión política disfrazada de medida económica.

La integración a la CFE

Tras la desaparición de Luz y Fuerza del Centro, el suministro eléctrico en la zona centro del país quedó en manos de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), que absorbió las funciones de la extinta empresa. Desde entonces, la CFE ha sido la encargada de garantizar el servicio en la Ciudad de México y los estados que antes dependían de LyFC.

Aunque la transición no estuvo libre de problemas —hubo apagones y quejas por cobros excesivos en los primeros meses—, con el tiempo la CFE logró estabilizar el servicio. Además, se reforzó la idea de tener una sola empresa estatal encargada de todo el sistema eléctrico nacional.

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