El gobierno de Claudia Sheinbaum confirmó uno de los acuerdos más grandes en la historia reciente de Petróleos Mexicanos (Pemex): un contrato de más de 2,600 millones de dólares con Grupo Carso, propiedad del empresario Carlos Slim Helú, para la exploración y extracción de gas en el campo Lakach, ubicado en aguas profundas del Golfo de México. Esta decisión ha generado un amplio debate sobre la estrategia energética de la nueva administración y el papel que jugará la inversión privada en los próximos años.
Gobierno de Claudia Sheinbaum le dará más de 2,600 millones de dólares a Carlos Slim Helú: este es el motivo
El Gobierno de Claudia Sheinbaum autoriza más de 2,600 millones de dólares a Carlos Slim Helú por un contrato con Pemex para el campo Lakach en el Golfo de México.
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Gobierno de Claudia Sheinbaum le dará más de 2,600 millones de dólares a Carlos Slim Helú: este es el motivo
La operación se concreta bajo la figura del Contrato de Servicios Integrales de Exploración y Extracción (CSIEE), un esquema diseñado para permitir que empresas privadas colaboren con Pemex sin ceder la propiedad de los yacimientos al sector privado. Con este acuerdo, el gobierno federal busca impulsar la autosuficiencia energética del país y aprovechar los enormes recursos gasíferos de Lakach, uno de los yacimientos más complejos y costosos del país.
El monto total del contrato asciende a 48,792 millones de pesos (unos 2,650 millones de dólares) y se ejecutará a través de la subsidiaria de Carso, GSM-Bronco. Según datos revisados por Bloomberg Línea, el proyecto comenzó oficialmente el 25 de junio de 2024 y concluirá el 4 de enero de 2042, con el inicio de producción programado para diciembre de 2026.
El contrato multimillonario entre PEMEX y Carlos Slim Helú por servicios en campo Lakach
El campo Lakach es un yacimiento marino de gas húmedo descubierto en 2007, a 98 kilómetros al sureste de Veracruz y con una profundidad promedio de 3,200 metros. De acuerdo con Pemex, sus reservas probadas alcanzan los 848,000 millones de pies cúbicos de gas, equivalentes a 149 millones de barriles de petróleo crudo equivalente, lo que lo convierte en uno de los proyectos energéticos más ambiciosos del país.
El Contrato de Servicios Integrales de Exploración y Extracción (CSIEE) firmado con Grupo Carso establece que la empresa de Slim asumirá los gastos de inversión, operación y tecnología, mientras que Pemex mantendrá la titularidad del yacimiento. A cambio, la compañía recibirá una compensación variable mensual basada en el flujo de efectivo disponible del proyecto, después de descontar impuestos, costos y derechos.
Este modelo híbrido, creado durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, busca equilibrar los riesgos entre el Estado y el contratista, sin recurrir a las concesiones petroleras que se usaban antes de la reforma energética de 2013. Sin embargo, expertos como Ramón Massieu, exabogado general de la Comisión Nacional de Hidrocarburos, han señalado que este esquema “no ha sido del todo exitoso” por su complejidad operativa y su limitada rentabilidad para el sector privado.
En el caso de Lakach, la inversión inicial prevista por Carso era de 1,200 millones de dólares, aunque posteriormente aumentó a 1,884 millones, un 57% más, debido a la magnitud técnica del proyecto. La empresa también ha mostrado interés en participar en los contratos mixtos impulsados por la presidenta Claudia Sheinbaum, un nuevo modelo que permitirá una mayor colaboración con el sector privado en proyectos estratégicos de Pemex.
El propio Carlos Slim Helú reconoció que Lakach representa un desafío técnico de alta complejidad, especialmente por la necesidad de instalar infraestructura submarina a casi 900 metros de profundidad, una tarea que solo unas pocas empresas en el mundo pueden ejecutar. “Es un proyecto complicado que requiere a los mejores técnicos del mundo”, señaló el empresario, cuya fortuna asciende a 111,000 millones de dólares, según el Bloomberg Billionaires Index.
No obstante, el proyecto también implica riesgos significativos. Pemex enfrenta actualmente una deuda financiera de casi 98,800 millones de dólares, además de pasivos con proveedores por 22,800 millones, según su último reporte trimestral. Para garantizar el cumplimiento de sus compromisos, el gobierno mexicano ha implementado un rescate financiero de 50,000 millones de dólares, que permitirá a la petrolera estabilizar su situación entre 2025 y 2027.
A pesar de las dudas, los especialistas consideran que Lakach puede convertirse en un proyecto clave para reactivar la producción de gas nacional y reducir la dependencia de importaciones desde Estados Unidos. Si logra superar los retos financieros y técnicos, el acuerdo con Grupo Carso podría representar un punto de inflexión en la nueva política energética del país, marcando el inicio de una nueva etapa de colaboración entre Pemex y la iniciativa privada bajo el gobierno de Claudia Sheinbaum.



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