Los trabajadores que están por solicitar una pensión del Instituto Mexicano de Seguridad Social (IMSS) deben analizar con cuidado la edad en la que realizarán el trámite, especialmente si pertenecen al régimen de la Ley del Seguro Social de 1973. Pensionarse antes de los 65 años puede significar recibir un monto menor durante toda la etapa de retiro, dependiendo de las condiciones de cada asegurado.
Por este motivo, quienes ya cumplen con los requisitos para retirarse pero todavía tienen posibilidad de continuar trabajando deberían comparar distintos escenarios antes de tomar una decisión. Esperar algunos años puede permitir incrementar las semanas cotizadas y, en determinados casos, mejorar las condiciones utilizadas para calcular la pensión.
IMSS: por qué no debes pensionarte antes de los 65 años
Pedir la Pensión IMSS antes de cumplir 65 años no significa que el trabajador esté cometiendo un error en todos los casos. Sin embargo, para quienes tienen derecho a pensionarse bajo la Ley 73, existen diferencias importantes entre retirarse a los 60, 61, 62, 63, 64 o 65 años, por lo que conviene revisar las consecuencias económicas antes de iniciar el trámite.
1. Recibes una pensión reducida
Una de las principales desventajas de pensionarse antes de los 65 años es que el monto puede ser menor. Para quienes pertenecen a la Ley 73 del IMSS, la pensión por cesantía en edad avanzada contempla porcentajes relacionados con la edad del trabajador al momento de solicitarla.
Por esta razón, una persona que tramita su pensión a los 60 años puede recibir un porcentaje menor del que obtendría si esperara hasta los 65. La diferencia debe analizarse considerando tanto el monto mensual como los años durante los cuales se recibirá la prestación.
2. La reducción puede ser permanente
Otro punto que deben considerar los futuros pensionados del IMSS es que el monto otorgado no aumenta automáticamente cuando la persona cumple 65 años. Es decir, no se debe asumir que una pensión solicitada a una edad menor será recalculada de manera automática al llegar a los 65.
El monto queda determinado conforme a las condiciones y reglas aplicables al momento de otorgarse la pensión. Por eso, antes de iniciar el trámite es importante conocer cuánto se recibiría si se solicita el retiro a diferentes edades.
3. Dejas de acumular semanas cotizadas
Al pensionarse y dejar de trabajar, el asegurado deja de realizar nuevas cotizaciones al IMSS. Esto significa que tampoco seguirá acumulando semanas cotizadas, un elemento relevante para los derechos pensionarios.
Continuar en el mercado laboral durante algunos años puede permitir sumar semanas adicionales y fortalecer la posición del trabajador al momento de retirarse. La conveniencia de hacerlo dependerá de su régimen, salario y situación particular.
4. Pierdes la oportunidad de mejorar tu salario promedio
Para quienes se encuentran bajo la Ley 73, el salario promedio de las últimas semanas cotizadas es uno de los elementos que intervienen en el cálculo de la pensión. Por ello, continuar trabajando con un salario registrado más alto puede modificar favorablemente ese promedio.
Antes de pensionarse, conviene revisar el historial salarial registrado ante el IMSS y comparar cuánto cambiaría la pensión si se continúa cotizando durante más tiempo. Este análisis puede ser especialmente importante para trabajadores que tuvieron un aumento salarial reciente.
5. Renuncias a futuras mejoras laborales
Pensionarse también implica dejar atrás la posibilidad de obtener nuevos ascensos, aumentos de sueldo o mejores prestaciones dentro de un empleo formal. Estos cambios pueden mejorar los ingresos durante los últimos años de la vida laboral y, dependiendo del régimen, tener efectos sobre el cálculo pensionario.
Por ello, un trabajador que todavía tiene posibilidades de crecer profesionalmente debería considerar cuánto podría representar económicamente continuar activo. La decisión no debería basarse únicamente en la posibilidad inmediata de dejar de trabajar.
6. Menor ingreso durante toda tu jubilación
Una diferencia de algunos miles de pesos al mes puede parecer manejable al principio, pero adquiere mayor relevancia cuando se proyecta durante varios años. Una Pensión IMSS más baja puede representar una diferencia acumulada considerable a lo largo de la jubilación.
Además, el pensionado deberá cubrir gastos cotidianos como alimentación, vivienda, servicios y atención médica. Por eso, determinar el momento adecuado para pensionarse requiere comparar el ingreso mensual esperado con las necesidades económicas que tendrá durante el retiro.
7. Menor capacidad para enfrentar la inflación
El aumento del costo de vida es otro factor que debe considerarse antes de solicitar la Pensión IMSS. Aunque las pensiones pueden recibir actualizaciones conforme a las disposiciones aplicables, comenzar el retiro con un monto menor significa contar desde el inicio con un margen económico más reducido.
Con el paso de los años, los precios de alimentos, medicamentos, vivienda y servicios pueden aumentar. Tener una pensión inicial más elevada puede proporcionar mayor capacidad para enfrentar estos gastos, aunque la evolución futura dependerá de las condiciones económicas y de las reglas aplicables.
8. Puedes depender más de otros ingresos
Una pensión insuficiente puede llevar a algunas personas a buscar un empleo adicional, realizar actividades independientes o recurrir al apoyo económico de familiares. Esto puede reducir la posibilidad de disfrutar plenamente de la etapa de retiro.
Antes de solicitar la jubilación, es conveniente calcular si el monto estimado de la Pensión IMSS será suficiente para cubrir los gastos habituales. También es importante considerar deudas, vivienda, servicios y posibles gastos extraordinarios.
9. Podrías tomar una decisión difícil de revertir
Solicitar una pensión es una decisión que debe tomarse después de revisar cuidadosamente la situación individual. Una vez iniciado el retiro bajo determinadas condiciones, modificar la estrategia puede no ser sencillo y una decisión tomada demasiado pronto puede tener consecuencias económicas durante muchos años.
Por ello, antes de realizar el trámite se recomienda revisar las semanas cotizadas, el salario registrado ante el IMSS, el régimen de pensión correspondiente y las distintas proyecciones del monto mensual. Comparar cuánto se recibiría a los 60, 61, 62, 63, 64 y 65 años puede ayudar a identificar cuál es el momento más conveniente para cada trabajador.