La historia de la familia Baillères es una de las más llamativas del empresariado mexicano. Lo que comenzó con una familia dedicada al campo, la producción de cereales y el comercio de maíz en Guanajuato terminó convirtiéndose en un conglomerado que controla negocios de minería, comercio de lujo, seguros y servicios financieros.
En la actualidad, Grupo BAL es uno de los conglomerados privados más importantes de México y está encabezado por Alejandro Baillères Gual. De acuerdo con estimaciones de Bloomberg retomadas por Expansión, la fortuna de la familia la ubica entre las tres más grandes del país durante 2026, únicamente detrás de Carlos Slim y Germán Larrea.
Los negocios de Alberto Baillères: uno de los mexicanos más ricos de la historia
El crecimiento de la familia Baillères no estuvo ligado únicamente al comercio minorista. Aunque El Palacio de Hierro es su marca más conocida por los consumidores mexicanos, el verdadero motor de su riqueza proviene de la minería, especialmente de la producción de plata, donde sus empresas son referentes a nivel mundial.
El origen de la familia Baillères
Los orígenes de la familia Baillères se remontan al siglo XIX, cuando sus antepasados emigraron desde Francia y se establecieron en Silao, Guanajuato. Allí trabajaron como agricultores y comerciantes, dedicándose al cultivo de cereales, granos y maíz en un valle que incluso llegó a ser conocido como el "Plan Baillères".
La Revolución Mexicana cambió el destino familiar. La pérdida de sus tierras obligó a Raúl Baillères Chávez, el menor de siete hermanos, a abandonar Guanajuato y buscar nuevas oportunidades económicas, decisión que marcaría el inicio del imperio empresarial que décadas después dominaría distintos sectores de la economía mexicana.
La llegada de Baillères en CDMX
Con apenas 20 años, Raúl Baillères llegó a la Ciudad de México para comenzar una nueva etapa profesional. Su primer empleo fue como cajero bancario, pero rápidamente ascendió dentro del sector financiero hasta convertirse en gerente de una subsidiaria de Chase Manhattan Bank.
Ese trabajo le permitió especializarse en la comercialización de plata y oro. Más adelante decidió independizarse para realizar operaciones con metales preciosos y obtuvo contratos con el Banco de México, experiencia que sentó las bases de lo que posteriormente sería el negocio minero de la familia. En 1931 fundó Crédito Minero y Mercantil y posteriormente impulsó nuevas empresas financieras e industriales, además de participar en la creación del ITAM en 1946.
La compra de Baillères del Palacio de Hierro
La adquisición de El Palacio de Hierro fue uno de los movimientos estratégicos más importantes para la consolidación de Grupo BAL. La oportunidad surgió cuando los propietarios franceses decidieron vender la cadena y buscaron a Raúl Baillères para negociar la operación.
Tras un proceso de revisión financiera, la familia concretó la compra y Alberto Baillères quedó al frente del negocio. Desde entonces impulsó una transformación enfocada en el segmento de lujo, descartando competir mediante descuentos y apostando por marcas premium, estrategia que convirtió a la tienda departamental en un referente del comercio de alta gama en México.
Baillères y la plata mexicana
Aunque muchos identifican a los Baillères con El Palacio de Hierro, la mayor parte de su patrimonio proviene del negocio de la minería. A través de Industrias Peñoles y Fresnillo, Grupo BAL logró posicionarse entre los principales productores de plata del mundo.
Bajo el liderazgo de Alberto Baillères, Peñoles dejó atrás un periodo de pérdidas y se convirtió en una de las empresas mineras más relevantes del planeta. Posteriormente, Fresnillo fue listada en la Bolsa de Londres, fortaleciendo la presencia internacional de la plata mexicana y consolidando el liderazgo global del grupo en este mercado.
EL Grupo BAL hoy
Actualmente, Grupo BAL continúa bajo la presidencia de Alejandro Baillères Gual y mantiene un portafolio diversificado que abarca minería, tiendas departamentales, seguros, casas de bolsa, servicios médicos, educación y otras actividades empresariales. La compañía figura entre las mayores corporaciones del país por ingresos y número de empleados.
Con un legado construido durante más de un siglo, la familia Baillères pasó de vivir del comercio agrícola y el maíz a controlar uno de los mayores imperios empresariales de México. Su presencia en sectores estratégicos como la minería y el comercio de lujo explica por qué sigue siendo considerada una de las dinastías económicas más poderosas del país en 2026.