21 de septiembre 2026 - 17:30

La tienda de la Avenida 5 de CDMX que se convirtió en un imperio pero desapareció: las deudas que lo obligaron a vender sus 56 sucursales

Durante décadas fue una referencia del comercio mexicano, pero terminó absorbida por otra cadena a comienzos de los años noventa.

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 La tienda de la Avenida 5 de CDMX que se convirtió en un imperio pero desapareció: las deudas que lo obligaron a vender sus 56 sucursales

Antes de que las grandes cadenas comerciales ocuparan buena parte de las principales avenidas de la Ciudad de México (CDMX), hubo negocios que construyeron su fama a partir de tiendas ubicadas en el Centro Histórico y una agresiva estrategia de precios. Uno de ellos fue Almacenes Blanco, una cadena que llegó a extenderse por distintos estados del país.

La historia comenzó en 1948, cuando los hermanos de origen español Francisco y Estanislao Blanco Caldevilla fundaron el negocio en la capital mexicana. Su primera ubicación estuvo en la zona de Avenida 5 de Febrero y Venustiano Carranza.

Lo que empezó como un establecimiento enfocado en productos de primera necesidad y otros artículos fue creciendo hasta convertirse en una cadena con presencia en diferentes entidades. Sin embargo, el negocio terminó desapareciendo como marca durante los años noventa.

La historia de Almacenes Blanco

Los primeros pasos de Almacenes Blanco estuvieron vinculados con el Centro Histórico de la Ciudad de México. En aquella primera etapa, el establecimiento comercializaba telas y artículos de jarciería. Esa primera ubicación tuvo una historia accidentada. El inmueble sufrió un incendio provocado el 13 de mayo de 1978, atribuido a la organización guerrillera Unión del Pueblo. Con el paso del tiempo, el lugar cambió de uso y actualmente se encuentra asociado a otra actividad comercial.

El crecimiento de la empresa comenzó a tomar fuerza durante las siguientes décadas. A principios de los años sesenta, Almacenes Blanco inició una expansión que llevó sus establecimientos a distintas entidades de la República Mexicana.

Almacenes Blanco inició operaciones en la Ciudad de México en 1948.

La cadena llegó a tener presencia en estados como Veracruz, Guerrero, Puebla, Tabasco, Tamaulipas y Estado de México, además de la Ciudad de México. Su propuesta comercial se apoyó en una estrategia basada en precios y promociones. Durante los años ochenta, sus anuncios se volvieron reconocibles y el eslogan “Abarata la vida” pasó a formar parte de la identidad de la empresa. El actor Antonio Badú también fue utilizado como imagen de sus campañas comerciales.

La desaparición de Almacenes Blanco

El crecimiento de la cadena no evitó que, con el tiempo, atravesara problemas financieros. La historia de la empresa terminó vinculada a una operación de adquisición que modificó por completo su presencia en México. En 1992, Grupo Gigante adquirió los almacenes de Blanco. La operación involucró 56 establecimientos de la cadena, que posteriormente serían transformados para integrarlos a nuevos formatos comerciales.

Para la operación se estableció un depósito de garantía de alrededor de 150 millones de pesos, destinado a cubrir deudas pendientes de Almacenes Blanco. Ese monto tendría una referencia de intereses ligada a los Certificados de la Tesorería de la Federación (Cetes). El proceso también derivó en una disputa legal entre ambas compañías. Almacenes Blanco demandó posteriormente a Gigante por una cantidad que, de acuerdo con la información disponible en la fuente, superaba los 4,000 millones de pesos.

La cadena llegó a tener 56 establecimientos antes de ser adquirida por Grupo Gigante.

La controversia terminó con un pago de aproximadamente 2 millones de pesos por parte de Gigante, según la información recopilada sobre la operación. Más allá del conflicto financiero, la consecuencia más visible fue la desaparición de la marca. Los establecimientos dejaron de operar bajo el nombre de Blanco y fueron adaptados a los formatos de la empresa adquirente. El caso resulta relevante porque Almacenes Blanco no fue únicamente una cadena concentrada en la capital.

Su expansión durante la segunda mitad del siglo XX llevó el nombre a diferentes zonas del país. La compañía consiguió construir una identidad comercial reconocible mediante publicidad, descuentos y una oferta que buscaba competir a partir del precio. En Puebla, por ejemplo, una de sus tiendas ocupó durante años un inmueble histórico del Centro Histórico. El edificio había albergado previamente a Las Fábricas de Francia y posteriormente tuvo otros usos. Ese recorrido permite dimensionar la transformación comercial que atravesaron algunas zonas de las ciudades mexicanas durante el siglo XX.

El legado que dejó Almacenes Blanco

Aunque la marca dejó de existir en 1992, su historia permanece vinculada con la memoria comercial de varias ciudades mexicanas. En CDMX, su origen en el Centro Histórico forma parte de una etapa en la que las tiendas departamentales y cadenas comerciales buscaban atraer consumidores mediante promociones y precios competitivos.

Sus campañas publicitarias hicieron popular el lema “Abarata la vida”.

La desaparición de Blanco también refleja cómo las adquisiciones empresariales pueden transformar por completo el mapa comercial de una ciudad: una compañía puede mantener durante décadas una presencia consolidada y, después de una operación corporativa, desaparecer como marca. Almacenes Blanco pasó así de una primera tienda fundada en 1948 a una red de decenas de establecimientos y, finalmente, a una cadena absorbida por otra empresa.

Su historia quedó atrás, pero los edificios, campañas publicitarias y referencias urbanas permiten reconstruir el recorrido de uno de los negocios que formaron parte de la vida comercial de la Ciudad de México y otras regiones del país.

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