En el mercado de los electrodomésticos de cocina, competir por precio no siempre alcanza para destacar. Víctor Cohen Bucay, director general de Hukën, identificó una oportunidad entre los productos económicos que pueden dejar de lado el diseño y las marcas aspiracionales cuyos precios están fuera del alcance de muchos consumidores.
Llevó sus productos a Masterchef México y logró expandirse internacionalmente con un negocio millonario
La marca de pequeños electrodomésticos apostó por combinar diseño y precios accesibles. Su fundador también aprendió que abrir nuevos mercados exige una operación capaz de sostener el crecimiento.
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A partir de esa brecha, desarrolló una marca mexicana de pequeños electrodomésticos que busca combinar funcionalidad, apariencia y accesibilidad. Su catálogo incluye freidoras de aire, cafeteras, utensilios de cocina y refrigeradores compactos, además de una línea que utiliza la licencia de MasterChef.
Sin embargo, construir una propuesta atractiva es apenas una parte del negocio. Para Cohen, la experiencia del cliente, la distribución y la capacidad de gestionar las operaciones también resultan determinantes para sostener una marca a medida que crece.
El gran desafío de Víctor Cohen y su línea de electrodomésticos para cocina
Hukën nació con la intención de ocupar un espacio entre dos segmentos del mercado: el de los productos accesibles y el de las marcas con precios más elevados. La apuesta no consistía solamente en fijar un precio intermedio, sino en ofrecer artículos que combinaran diseño y una experiencia de uso satisfactoria.
Esa propuesta exige resolver un problema habitual para las marcas nuevas: lograr que los consumidores confíen en ellas cuando compiten con fabricantes que llevan años construyendo reconocimiento. En ese contexto, la calidad del producto y la atención posterior a la compra forman parte de la promesa comercial.
Cohen resume esa idea en una premisa: la confianza se gana con cada producto. Una primera experiencia positiva puede tener más peso que una campaña publicitaria, especialmente cuando el consumidor todavía no conoce la marca.
Por eso, Hukën no depende únicamente de su tienda en línea. Sus productos también se comercializan mediante plataformas como Amazon México, Mercado Libre, Walmart y Liverpool, además de establecimientos físicos. La empresa permite registrar artículos comprados en esos canales para acceder a sus mecanismos de garantía.
La distribución amplía las posibilidades de llegar a diferentes públicos, pero también obliga a mantener una experiencia coherente. Quien compra por internet puede prestar especial atención al precio y las reseñas, mientras que en una tienda departamental la exhibición, la confianza en el comercio y la posibilidad de ver el producto pueden influir en la decisión.
La marca también cuenta con una referencia externa sobre uno de sus artículos. En un estudio de calidad publicado en 2025, la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) evaluó una licuadora de inmersión Hukën MasterChef y la calificó como “Excelente” en licuado y “Muy Bueno” en molido. El resultado corresponde a ese modelo y no debe interpretarse como una evaluación de todo el catálogo.
Para Cohen, ampliar la oferta tampoco significa sumar productos sin una estrategia definida. Cada categoría nueva debe responder a una necesidad, mantener los estándares de calidad y evitar que la expansión disperse los recursos que la empresa necesita para atender sus líneas existentes.
De MasterChef al desafío de la expansión
La alianza con MasterChef le permitió a Hukën vincular sus electrodomésticos con una marca reconocida por el público interesado en la cocina. La línea MasterChef by Hukën fue presentada en México en 2022 e incluyó distintos productos, entre ellos freidoras, ollas multifunción, creperas, teteras, wafleras y batidoras.
La licencia aporta un contexto reconocible para los consumidores y puede facilitar el primer acercamiento con los productos. Sin embargo, Cohen distingue entre captar la atención y construir una relación duradera: la asociación con un programa puede abrir una oportunidad comercial, pero el desempeño del artículo y el servicio posterior son los que influyen en la experiencia del comprador.
Por esa razón, la empresa observa indicadores como el conocimiento de marca, las búsquedas y los resultados comerciales. Cohen advierte, no obstante, que no sería correcto atribuir todas las ventas a la licencia, ya que en el comportamiento del consumidor intervienen varios factores.
La experiencia de expansión dejó otra enseñanza. Al intentar entrar en un mercado nuevo, el empresario consideró que podía gestionar la operación a distancia con una estructura más pequeña de la necesaria. La falta de indicadores y de entregables suficientemente claros terminó complicando la ejecución, y el ahorro previsto no compensó las dificultades operativas.
Cohen no precisó qué mercado fue ni cuánto dinero costó aquella experiencia. Su conclusión, en cambio, es clara: conocer un lugar mediante visitas no equivale a tener un sistema capaz de administrarlo desde lejos.
Una expansión requiere responsables definidos, procesos, presupuesto, indicadores y criterios para medir los resultados. Sin esos elementos, abrir un nuevo mercado puede generar más problemas que oportunidades, incluso cuando la propuesta comercial parece prometedora.
Esa lección también se relaciona con la manera en que Hukën entiende el crecimiento. El objetivo no es aumentar el volumen a cualquier costo, sino conservar la confianza de quienes compran sus productos y de los comercios que los distribuyen. Las reseñas, las devoluciones, las recomendaciones y las compras repetidas pueden ayudar a evaluar si la experiencia cumple lo prometido.
El recorrido de la marca muestra que una estrategia de producto, una licencia reconocida y la llegada a nuevos canales pueden contribuir al crecimiento, pero no sustituyen una operación sólida. Para Cohen, el desafío consiste en lograr que cada nueva oportunidad comercial pueda sostenerse sin deteriorar la calidad ni la relación con el cliente.
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