La Modalidad 40 del IMSS se ha convertido en una alternativa valiosa para quienes buscan mejorar el monto de su pensión al momento de su retiro. Con esta modalidad, es posible realizar aportaciones voluntarias incluso después de haber dejado de trabajar, lo que permite incrementar significativamente el valor de la pensión. Pero lo que realmente marca la diferencia es la opción del pago retroactivo, una herramienta que permite cubrir hasta cinco años de cotizaciones no realizadas, abriendo la puerta a pensiones más altas.
Modalidad 40 del IMSS: el dato clave que debes saber sobre el pago retroactivo
IMSS te da la posibilidad de acrecentar tu pensión si cumples con estos requisitos: checa aquí todos los detalles.
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Con los pagos retroactivos puedes incrementar de manera considerable la pensión del IMSS.
Con la llegada del 2024, más trabajadores se están informando sobre cómo aprovechar esta opción para maximizar sus beneficios pensionarios. El pago retroactivo permite a quienes dejaron de cotizar por algún periodo hacer un único desembolso y así ponerse al día con sus contribuciones. Aunque puede implicar un gasto inicial costoso, los beneficios a largo plazo hacen que valga la pena.
Si estás considerando esta opción, es importante que conozcas todos los detalles sobre cómo funciona y los requisitos necesarios para inscribirte. Te explicamos a continuación el proceso paso a paso y cómo puedes acceder a esta modalidad que podría transformar tu jubilación.
Modalidad 40 del IMSS: ¿cómo funciona?
La Modalidad 40 está pensada para aquellos trabajadores que comenzaron a cotizar antes del 1 de julio de 1997 y que buscan retirarse bajo las condiciones de la Ley del Seguro Social de 1973. Este programa les permite seguir cotizando de forma voluntaria una vez que dejan de trabajar formalmente, con el fin de mejorar el cálculo de su pensión.
Uno de los aspectos más atractivos de esta modalidad es la posibilidad de realizar pagos retroactivos, lo que significa que puedes cubrir los años que no cotizaste en el pasado, hasta un máximo de cinco años. Esto es ideal para quienes por alguna razón dejaron de cotizar y ahora quieren aumentar tanto su número de semanas como su salario base de cotización, dos factores clave en el cálculo de la pensión.
Para inscribirte, debes cumplir ciertos requisitos, como tener al menos 60 años para acceder a la pensión por cesantía o 65 años para la pensión por vejez, además tener un mínimo de 500 semanas cotizadas. También es fundamental que no hayan pasado más de cinco años desde tu última cotización al IMSS.
El proceso para acceder al pago retroactivo implica cubrir tanto la parte obrera como la patronal de las aportaciones no realizadas. Es decir, debes pagar por completo los años que no cotizaste, pero todo el trámite se realiza directamente en las oficinas del IMSS. Es importante evitar intermediarios, ya que los pagos deben hacerse en una sola exhibición el mismo día que se emite el recibo, en una institución bancaria autorizada.
El monto a elegir para tus aportaciones en la Modalidad 40 es crucial, ya que puedes optar por un salario mayor al que tenías cuando dejaste de cotizar, con un límite de 25 Unidades de Medida y Actualización (UMA). Cuanto mayor sea el salario registrado, mayor será el impacto positivo en tu pensión final. Sin embargo, es importante tener en cuenta que los recargos por pagos tardíos pueden incrementar el costo, aplicándose una tasa del 1.7% mensual, además de una actualización por inflación.
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