Las personas con discapacidad que reciben la Pensión del Bienestar otorgada por el Gobierno federal pueden convertir ese apoyo bimestral de 3,200 pesos en una herramienta estratégica para mejorar su futuro económico al momento de tu retiro. Esto es especialmente relevante para quienes cotizan o han cotizado al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) bajo el esquema de la Ley del Seguro Social de 1997, donde el monto de la pensión depende del ahorro acumulado en la cuenta individual de Afore.
A diferencia del régimen anterior, en el modelo de la Ley 97 no importa tanto cuántos años haya cotizado la persona, sino cuánto dinero logró reunir en su cuenta. Por ello, el ahorro voluntario puede marcar la diferencia. La recomendación es destinar parte o todo el apoyo bimestral que otorga el gobierno a esta modalidad de ahorro, lo cual puede aumentar significativamente el monto mensual que se reciba al momento del retiro.
Si una persona que recibe la Pensión del Bienestar por discapacidad decide ahorrar 500 pesos bimestrales, en cinco años habría acumulado 60,000 pesos adicionales, sin contar los intereses. Este tipo de ahorro, además de no ser obligatorio, es flexible y puede realizarse a través de múltiples canales como aplicaciones móviles, tiendas autorizadas, plataformas en línea, e incluso solicitando a su patrón que haga aportaciones por él.
Arrancar cuanto antes, la clave de las Afores
El gobierno y las Afores han habilitado al menos ocho formas para realizar estas aportaciones, entre ellas, la app oficial Afore Móvil, el portal AforeWeb, o plataformas como GanaAhorro que redondea compras con tarjeta. La clave está en comenzar cuanto antes: una persona de 35 años que ahorra 500 pesos al mes puede generar más de 250,000 pesos en 30 años. En cambio, si comienza a los 50, ese mismo esfuerzo le generaría entre 70,000 y 90,000 pesos.
Finalmente, se recomienda a los beneficiarios verificar en qué afore están registrados, actualizar sus datos y asegurarse de que sus aportaciones estén bien registradas. La pensión por discapacidad no impide seguir trabajando ni cotizando al IMSS, y con la combinación de estos elementos se puede construir un retiro más digno y seguro. La oportunidad está en sus manos.
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