Las semanas cotizadas ante el Instituto Mexicano de Seguridad Social (IMSS) son uno de los principales requisitos para acceder a una pensión en México. Sin embargo, existen situaciones que pueden reducir el número de semanas reconocidas o afectar los derechos vinculados con el historial laboral, especialmente cuando hay retiros de la AFORE, errores administrativos o largos periodos sin cotizar.
En 2026, los trabajadores inscritos bajo el Régimen 97 necesitan al menos 875 semanas cotizadas para acceder a la Pensión Mínima Garantizada, según la información difundida por Mi Bolsillo. Por eso, cualquier modificación en el historial puede ser relevante para quienes se acercan a la edad de retiro.
Entre las principales situaciones se encuentran los retiros parciales por desempleo, la pérdida de la conservación de derechos, los registros salariales incorrectos, la duplicidad del Número de Seguridad Social (NSS) y determinados problemas relacionados con la Modalidad 40 del IMSS. Revisar periódicamente la información registrada ante el Instituto permite detectar posibles inconsistencias y realizar los trámites correspondientes.
Cuáles son las razones que podrían hacerte perder semanas cotizadas en el IMSS
1. Retiro parcial por desempleo de la AFORE
Los retiros por desempleo de la AFORE pueden tener consecuencias sobre las semanas cotizadas ante el IMSS. De acuerdo con Mi Bolsillo, cuando un trabajador utiliza este recurso, el número de semanas reconocidas puede reducirse de manera proporcional al monto retirado.
Esto puede convertirse en un problema para quienes están cerca de alcanzar el requisito necesario para obtener una pensión. Para recuperar las semanas descontadas, el trabajador debe reintegrar a su cuenta individual los recursos retirados.
2. Pérdida de la conservación de derechos
La conservación de derechos del IMSS establece un periodo durante el cual una persona mantiene determinados derechos pensionarios después de dejar de cotizar. El periodo señalado corresponde a la cuarta parte del total de semanas cotizadas.
Por ejemplo, una persona que acumuló 1,000 semanas tendría un periodo de conservación de derechos de 250 semanas, equivalente a aproximadamente 4.8 años. Si durante ese tiempo no vuelve a cotizar, puede perder el derecho a pensionarse y necesitar al menos 52 semanas continuas de cotización para reactivarlo, de acuerdo con la información publicada por Mi Bolsillo.
3. Subdeclaración salarial y registros patronales incorrectos
Otra situación que puede afectar el historial ante el IMSS ocurre cuando el patrón registra al trabajador con un salario menor al que realmente percibe o realiza movimientos de alta y baja que afectan las cotizaciones. Estas prácticas pueden tener consecuencias tanto sobre el registro laboral como sobre el cálculo de la pensión futura.
Por eso, es importante consultar periódicamente la Constancia de Semanas Cotizadas y comprobar que los periodos laborales y el salario registrado correspondan con la realidad. Si existen diferencias, el trabajador puede iniciar las gestiones necesarias ante el Instituto.
4. Duplicidad del NSS y errores en los datos personales
Tener más de un Número de Seguridad Social (NSS) o presentar diferencias entre datos como la CURP, el RFC y los registros de la AFORE puede fragmentar el historial laboral. En estos casos, las semanas podrían aparecer distribuidas en diferentes registros y no ser contabilizadas correctamente al momento de realizar un trámite pensionario.
Para evitar este problema, se recomienda solicitar la unificación de cuentas y corregir cualquier inconsistencia en los datos personales. La revisión debe hacerse antes de iniciar el proceso de pensión para reducir el riesgo de enfrentar discrepancias en el historial.
5. Problemas con la Modalidad 40 por inactividad
La Modalidad 40 del IMSS permite a determinados trabajadores continuar cotizando voluntariamente después de una baja para incrementar sus semanas y, bajo las condiciones correspondientes, mejorar su pensión. Sin embargo, existen requisitos para acceder a ella y mantenerla vigente.
De acuerdo con Mi Bolsillo, para incorporarse se necesitan al menos 52 semanas cotizadas durante los últimos cinco años. Además, dejar de pagar las cuotas provoca la baja automática de la modalidad, mientras que un periodo prolongado de inactividad puede impedir el acceso a este esquema.