Este sábado 23 de diciembre el santoral católico recuerda la figura de San Antonio de Santa Amna Galvao, conocido como el primer santo brasilero, nació el 13 de mayo de 1739, en la ciudad de Guaratinguetá, dentro del estado de São Paulo.
El santoral católico recuerda la figura del primer santo brasilero.
Este sábado 23 de diciembre el santoral católico recuerda la figura de San Antonio de Santa Amna Galvao.
Este sábado 23 de diciembre el santoral católico recuerda la figura de San Antonio de Santa Amna Galvao, conocido como el primer santo brasilero, nació el 13 de mayo de 1739, en la ciudad de Guaratinguetá, dentro del estado de São Paulo.
San Antonio de Santa Amna Galvao recibió formación jesuita, razón por la cual años despúes decidió mudarse al convento de la "Orden de los franciscanos descalzos" de San Pedro de Alcántara.
Cabe mencionar que en esta misma jornada se conmemora la onomástica de Juan de Kety, Ivón, Juan Stone, Sérvulo, entre otros santos.
San Antonio de Santa Amna Galvao, es reconocido como el primer santo brasilero, nacido el 13 de mayo de 1739, en la ciudad de Guaratinguetá, dentro del estado de São Paulo.
Se crió dentro de una familia católica romana, su padre lo envió a estudiar en un seminario de jesuitas y en 1756 se mudó a Taubaté al convento de la "Orden de los franciscanos descalzos" de San Pedro de Alcántara.
En 1762 fue ordenado sacerdote, dos años después cuando terminó sus estudios se dedicó a la penitencia y la predicación. En 1769 fue enviado a Sao Paulo como confesor de una casa de retiro. En 1774, se convirtió en párroco de Sao Paulo, fundó la "Congregación de las Hermanas Franciscanas de la Santísima Concepción", con el don particular de curar a los enfermos.
Finalmente, San Antonio de Santa Amna Galvao, falleció el 23 de diciembre de 1822 en Sao Paulo.
El santoral católico es el conjunto de personas reconocidas por la Iglesia como santos o beatos en una fecha concreta. Los santos y santas son hombres y mujeres que se destacaron en diversas tradiciones religiosas por sus relaciones con las divinidades. La consideración de beato constituye el tercer paso en el camino de la canonización.
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