La cadena de comida rápida KFC ha concretado un acuerdo histórico para comenzar a servir bebidas de The Coca-Cola Company en Estados Unidos, poniendo fin de manera definitiva a una de las colaboraciones comerciales más largas y arraigadas de la industria restaurantera junto a PepsiCo. A partir de enero, los cerca de 4,000 establecimientos de la marca en territorio estadounidense iniciarán la transición hacia su nuevo proveedor logístico, proyectando que para la primavera todos los locales operen exclusivamente con el portafolio de Coca-Cola.
Chau Pepsi en KFC: los restaurantes comenzarán a servir Coca-Cola a partir de 2027
La icónica cadena de pollo frito abandona su histórica alianza con PepsiCo en Estados Unidos. El cambio de proveedor representa una contundente victoria para Coca-Cola.
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Cambio clave en los restaurantes de KFC.
A pesar de esta drástica reestructuración operativa en su mercado principal, la compañía aclaró que las sucursales internacionales de KFC continuarán sirviendo los productos de PepsiCo, manteniendo la oferta tradicional de bebidas para los millones de consumidores ubicados fuera de las fronteras estadounidenses.
Un duro golpe para PepsiCo en la guerra de las bebidas de grifo
Este cambio de distribuidor representa un triunfo monumental para The Coca-Cola Company. Analistas especializados en el sector, como John Sicher, destacaron que esta alianza suma un cliente de peso pesado a su división de bebidas de grifo, un segmento estratégico donde Coca-Cola ya dominaba ampliamente tras haber afianzado asociaciones con gigantes como Burger King y McDonald’s. Este movimiento agudiza el repliegue de su competidor, sumándose a otros corporativos como Marriott International y Costco, que también decidieron recientemente sustituir a PepsiCo por Coca-Cola.
Por el contrario, la pérdida de un contrato tan simbólico exhibe las crecientes complicaciones comerciales de PepsiCo. La multinacional no solo enfrenta obstáculos para revitalizar su división de botanas saladas, sino que ha mostrado una clara debilidad en su negocio de refrescos en la región de Norteamérica.
Durante una reciente conferencia, el CEO de la firma, Ramón Laguarta, reconoció que no se sienten optimistas respecto a este segmento tras rebajar sus previsiones de beneficios para el año, anunciando que requerirán inyectar más capital a sus marcas para intentar recuperar el crecimiento.
El impacto de la ruptura comercial tuvo un eco inmediato en la bolsa de Nueva York. Tras hacerse pública la noticia, las acciones de PepsiCo registraron una caída del 0.7 por ciento, mientras que los títulos de Coca-Cola subieron un ligero 0.2 por ciento. Los inversionistas respaldaron la nueva dirección de la franquicia, impulsando las acciones de Yum! Brands —empresa matriz de KFC— con un sólido avance del 2.8 por ciento. Este divorcio corporativo cierra un ciclo histórico, recordando que KFC nació precisamente como una escisión de PepsiCo en 1997 para conformar el consorcio Yum.
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