El caso que ha indignado a la sociedad de Mexicali (Baja California) y a todo México este mayo 2026 ha dado un giro aún más oscuro tras la reciente audiencia de vinculación, las autoridades judiciales han presentado una serie de pruebas contundentes que sugieren que la muerte de Vicente, un pequeño de apenas un año y seis meses, no fue un simple descuido.
Según los peritajes y testimonios presentados reciente, existen elementos que aseguran que su madre, Roxana “N”, se encontraba bajo los efectos del alcohol y activa en sus redes sociales mientras el menor perdía la vida por un golpe de calor extremo dentro de un vehículo.
La tragedia ocurrió el pasado martes, cuando las temperaturas en la capital de Baja California superaron los 40°C. Lo que inicialmente se reportó como un olvido fatal, hoy es investigado con un enfoque de premeditación y negligencia grave. El padre del menor ha alzado la voz, acusando que la mujer no solo estaba alcoholizada, sino que mostró un desinterés absoluto por el bienestar de su hijo durante varias horas, tiempo suficiente para que el calor sofocante resultara irreversible para el organismo del pequeño Vicentito.
Las pruebas de la Fiscalía: Redes sociales y niveles de alcohol
Durante la última audiencia, la Fiscalía General del Estado (FGE) presentó el resultado de las pruebas toxicológicas realizadas a Roxana “N” poco después de que el menor fuera localizado sin vida. Los exámenes confirmaron una alta concentración de alcohol en su sangre, lo que refuerza la hipótesis de que la mujer se encontraba en estado de ebriedad al momento de los hechos. Esta condición habría mermado su capacidad de respuesta y conciencia sobre la ubicación de su hijo.
Sumado a esto, los peritajes informáticos revelaron que la imputada se mantuvo activa en sus redes sociales de manera constante durante el lapso de tiempo en que el niño estuvo encerrado. La revisión de sus cuentas muestra interacciones y publicaciones que coinciden con las horas críticas en las que Vicente sufría los efectos de la insolación. Para la parte acusadora, estas pruebas son fundamentales para demostrar que no hubo un desvanecimiento o pérdida de memoria involuntaria, sino una omisión deliberada de cuidados.
El desgarrador testimonio del padre y la prisión preventiva
El padre de Vicente ha sido pieza clave en la difusión de estos nuevos detalles. En declaraciones recientes, denunció que la mujer solía tener conductas de negligencia y que, en esta ocasión, se "pasó tomando" mientras el niño agonizaba bajo el sol. Según sus palabras, la defensa de Roxana "N" ha intentado argumentar un episodio de confusión o problemas de salud mental, pero la actividad digital y el consumo de alcohol contradicen directamente esa narrativa.
Ante la gravedad de los indicios, un juez de control dictaminó que Roxana “N” permanecerá en prisión preventiva. La autoridad consideró que existe un riesgo de fuga y que la gravedad del delito —homicidio por omisión— amerita que el proceso se lleve a cabo tras las rejas. La sociedad de Mexicali ha realizado vigilias y manifestaciones exigiendo justicia para el menor, señalando que la combinación de alcohol y negligencia parental en una zona con climas tan extremos debe ser castigada con todo el rigor de la ley.
Impacto de la onda de calor y responsabilidad legal
Este caso ocurre en medio de una onda de calor extrema que azota a México este mayo de 2026, donde las autoridades de salud y protección civil han sido insistentes en los peligros de dejar a niños o mascotas dentro de vehículos. Legalmente, la situación de Roxana "N" se complica, ya que en el estado de Baja California, el homicidio de un descendiente con agravantes de negligencia puede alcanzar penas máximas. La falta de cuidado básico se agrava por el consumo de sustancias que impedían el ejercicio de la patria potestad de forma segura.
Finalmente, el proceso judicial continuará en los próximos meses con el desahogo de pruebas adicionales y los testimonios de los vecinos que intentaron auxiliar al menor cuando ya era demasiado tarde. El caso de "Vicentito" queda como un doloroso recordatorio de las consecuencias fatales de la negligencia en condiciones climáticas hostiles. La justicia mexicana tiene ahora la tarea de determinar el grado de culpabilidad de una madre cuya prioridad, según las pruebas actuales, estuvo lejos de proteger la vida de su propio hijo.