La Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) identificó tres marcas de aceite de cocina que destacan por contener una mayor cantidad de grasas saturadas, un componente que, consumido en exceso, puede incrementar el riesgo de enfermedades cardiovasculares. Los resultados forman parte de un estudio de calidad realizado sobre decenas de productos disponibles en el mercado mexicano.
Estas tres marcas de aceite de cocina tienen exceso de grasas saturadas y Profeco las desaprueba
Un estudio comparó decenas de productos disponibles en supermercados y reveló cuáles presentan una composición menos recomendable para el consumo habitual.
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Estas tres marcas de aceite de cocina tienen exceso de grasas saturadas y Profeco las desaprueba
El aceite vegetal es uno de los ingredientes más utilizados en los hogares del país para preparar alimentos todos los días. Sin embargo, no todos los productos ofrecen la misma composición nutricional, por lo que conocer las diferencias entre las marcas puede ayudar a tomar mejores decisiones de compra.
Como parte de sus evaluaciones periódicas, la Profeco analizó diferentes aceites vegetales puros y aceites vegetales comestibles o mixtos. El objetivo fue verificar su calidad, composición y cumplimiento de la información comercial, además de identificar aquellos que presentan características menos favorables para la salud.
Profeco: las tres marcas de aceite de cocina con exceso de grasas saturadas
Para este estudio, la dependencia evaluó 61 aceites vegetales, tanto puros como mezclas comercializadas en supermercados de México. Los especialistas explicaron que existen diferencias importantes entre ambos tipos de productos.
Por un lado, los aceites vegetales puros provienen de una sola fuente, como soya, maíz, canola, cártamo o oliva. En cambio, los aceites vegetales comestibles pueden elaborarse con una combinación de diferentes aceites, cuya composición puede modificarse según la disponibilidad de materias primas o las decisiones del fabricante.
Esto significa que un mismo aceite vegetal comestible puede contener en determinado momento una mezcla basada en canola y, posteriormente, cambiar a una formulación con soya, palma, algodón u otros aceites vegetales, siempre que cumpla con la normatividad aplicable y lo informe correctamente en su etiquetado.
De acuerdo con cifras de la Asociación Nacional de Industriales de Aceites y Mantecas Comestibles (ANIAME), aproximadamente el 78% del consumo nacional corresponde a aceites vegetales comestibles o mixtos, mientras que el restante 22% está integrado por aceites vegetales puros. Tras revisar la composición de todos los productos analizados, la Profeco señaló tres marcas que presentaron el mayor contenido de grasas saturadas dentro de la muestra estudiada:
- Aceite vegetal comestible Capilla (900 mililitros).
- Aceite vegetal comestible Villa Campo (900 mililitros).
- Aceite vegetal comestible Victoria (900 mililitros).
La evaluación advierte que estos productos sobresalieron por registrar una mayor proporción de grasas saturadas en comparación con otros aceites incluidos en el análisis. Las grasas saturadas deben consumirse con moderación, ya que un consumo elevado puede contribuir al aumento del colesterol y favorecer el desarrollo de enfermedades cardiovasculares cuando se combina con otros factores de riesgo.
La química farmacéutica bióloga María Eugenia Corona, responsable del estudio citado por la Profeco, explicó que este tipo de grasas puede afectar la salud debido a que favorecen la acumulación de placas en las arterias, incrementando el riesgo de complicaciones relacionadas con el sistema circulatorio. No obstante, la dependencia también recuerda que la calidad del aceite no es el único aspecto importante para cuidar la salud. La forma en que se utiliza durante la preparación de los alimentos también influye directamente en sus características.
Uno de los principales consejos consiste en evitar reutilizar el aceite después de freír alimentos. Cuando alcanza temperaturas muy elevadas y comienza a emitir humo, experimenta cambios físicos y químicos que favorecen la formación de compuestos potencialmente tóxicos.
Además, el aceite deteriorado suele adquirir un color más oscuro, desprender olores desagradables y alterar el sabor de los alimentos preparados con él, reduciendo su calidad y aumentando los riesgos asociados a su consumo frecuente. La Profeco también hace un llamado a no desechar el aceite usado directamente en el drenaje, ya que puede provocar contaminación ambiental y afectar los sistemas de alcantarillado.
La recomendación es dejar que el aceite se enfríe completamente, almacenarlo en una botella de plástico con tapa y llevarlo posteriormente a un centro de acopio o reciclaje autorizado. Este residuo puede aprovecharse para fabricar jabón, biocombustibles y otros productos, evitando que termine contaminando cuerpos de agua o tuberías.
Finalmente, el organismo recuerda que elegir un aceite no debe depender únicamente del precio o de la marca. Revisar el etiquetado, conocer su composición y utilizarlo correctamente son factores que ayudan a mantener una alimentación más saludable y a reducir riesgos asociados con el consumo excesivo de grasas saturadas. En ese sentido, los estudios de calidad publicados por la Profeco se convierten en una herramienta útil para que los consumidores realicen compras mejor informadas y prioricen productos con características más favorables para su bienestar.
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