6 de agosto 2026 - 09:00

Nació en una familia pobre de Chihuahua y logró convertirse en un hombre de confianza de Carlos Slim Helú, pero lo perdió todo por sus malos manejos: fue despedido como CEO de una empresa de América Móvil y murió pobre

Surgió de la extrema pobreza en el norte de México, escaló hasta la cúpula de América Móvil y transformó las telecomunicaciones sudamericanas.

Nació en una familia pobre de Chihuahua y logró convertirse en un hombre de confianza de Carlos Slim Helú, pero lo perdió todo por sus malos manejos: fue despedido como CEO de una empresa de América Móvil y murió pobre

Nació en una familia pobre de Chihuahua y logró convertirse en un hombre de confianza de Carlos Slim Helú, pero lo perdió todo por sus malos manejos: fue despedido como CEO de una empresa de América Móvil y murió pobre

Adrián Hernández vivió una trayectoria ejecutiva que desafió las estadísticas corporativas de América Latina. Nació en una familia de escasos recursos en Delicias, Chihuahua, hijo de un trabajador de la construcción y nieto de un veterano de la Revolución Mexicana. Desde temprana edad, demostró un agudo sentido comercial vendiendo juguetes reparados y paletas para costear sus estudios. Tras graduarse como contador público en la Universidad Autónoma de Chihuahua (UACH), su destino dio un giro radical al incorporarse al área administrativa de Radiomóvil Dipsa, conocida comercialmente como Telcel. Fue en esa compañía donde su estilo directo captó la atención directa del magnate Carlos Slim Helú, quien vio en el joven contador el perfil idóneo para liderar la expansión internacional del conglomerado.

El ascenso dentro del consorcio de telecomunicaciones se consolidó cuando fue enviado a dirigir las operaciones en Guatemala, mercado que sirvió de plataforma para demostrar su agresiva estrategia de negocios. Tras obtener resultados sobresalientes, en el año 2001 fue nombrado presidente de la Comunicación Celular (Comcel), la filial colombiana del grupo. Bajo su gestión ejecutiva, la operadora pasó de ser un jugador modesto a convertirse en la segunda empresa más poderosa de Colombia, únicamente superada por la petrolera estatal Ecopetrol. Hernández multiplicó los ingresos de la firma, expandió la cobertura a los rincones más alejados del país sudamericano y transformó radicalmente el acceso a la telefonía móvil en la región.

Sin embargo, el poder y la abundancia financiera dinamitaron la estabilidad personal del directivo mexicano. Durante su etapa de mayor auge, fuentes del sector señalaron que el ejecutivo se rodeó de un entorno adulatorio que lo condujo a un vertiginoso estilo de vida dominado por las fiestas extravagantes, el consumo de sustancias y un gasto desenfrenado. El deterioro en su disciplina profesional y las acusaciones internas sobre presuntas irregularidades administrativas terminaron por quebrantar la confianza de la junta directiva de América Móvil. En agosto de 2009, la multinacional emitió un escueto comunicado anunciando su salida de la compañía por presunta voluntad propia, marcando el inicio de una estrepitosa caída económica, familiar y personal.

El ejecutivo mexicano lideró la expansión masiva de la telefonía celular en Colombia durante la primera década del siglo XXI.

El ejecutivo mexicano lideró la expansión masiva de la telefonía celular en Colombia durante la primera década del siglo XXI.

Esta es la historia de Adrián Hernández

La vida del exdirectivo chihuahuense es un claro reflejo de los peligros de la soberbia en la alta dirección corporativa. Tras su despido de la presidencia de la compañía celular, su estructura familiar se colapsó rápidamente. Su esposa Marta lo abandonó y abandonó el territorio colombiano junto a sus tres hijos, mientras los millonarios ingresos que había acumulado durante años de bonanza se esfumaron debido a malas decisiones financieras y al despilfarro. Por si fuera poco, los compromisos de confidencialidad y el impacto de su salida del grupo de Carlos Slim Helú le cerraron las puertas en el selecto gremio de las telecomunicaciones internacionales, dejándolo sin oportunidades laborales en un mercado sumamente competitivo.

A la quiebra financiera se le sumó una severa crisis de salud cuando fue diagnosticado con la enfermedad de Parkinson. Postrado en una cama de una pensión de mala muerte en la capital colombiana, Hernández pasó de codearse con la élite empresarial latinoamericana a la indigencia total. Diversos reportes locales documentaron cómo el hombre que en su momento manejó los destinos de una de las corporaciones más rentables del continente terminó pidiendo dinero en las calles del centro bogotano para poder alimentarse cotidianamente. En sus propias declaraciones a medios radiales años después, reconoció que la vanidad, el dinero y la pérdida del autocontrol personal destruyeron la carrera que con tanto esfuerzo había construido desde su humilde infancia norteña.

Comcel se consolidó bajo la gestión de Hernández como la segunda empresa con mayores ingresos en el país sudamericano.

Comcel se consolidó bajo la gestión de Hernández como la segunda empresa con mayores ingresos en el país sudamericano.

En sus últimos años de vida, el exgerente intentó reestructurar su cotidianidad en medio de la adversidad económica y física. A través de entrevistas concedidas a estaciones como Bluradio, Hernández relató su proceso de rehabilitación personal y afirmó haber recuperado el control emocional tras tocar el fondo de las adicciones. Explicó que sobrevivía de forma austera gracias al dinero obtenido por la liquidación de algunas acciones que conservaba en el extranjero y al apoyo incondicional de una acompañante. A pesar de los señalamientos mediáticos sobre supuestos desvíos por decenas de millones de dólares, él siempre sostuvo que su salida se pactó bajo legalidad y que conservaba un cariño profundo por el país que lo acogió en sus años de gloria.

La muerte de Adrián Hernández

El trágico epílogo de quien fuera la mano derecha del magnate mexicano se confirmó de manera dramática a finales de la semana. La Policía Metropolitana de Bogotá (MEBOG) informó el hallazgo del cuerpo sin vida del empresario en su residencia particular, ubicada en el barrio San Nicolás. El descubrimiento por parte de los uniformados se dio tras la alerta emitida por un vecino del sector, quien notó la prolongada ausencia del exejecutivo y decidió llamar de emergencia a las autoridades locales. El cadáver fue localizado cerca de las 22:20 horas del jueves, poniendo fin a la turbulenta existencia del antiguo titán corporativo.

Inmediatamente después del reporte policial, los agentes del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI), organismo dependiente de la Fiscalía General de la Nación (FGN), acudieron al inmueble para realizar la inspección técnica del cadáver y la recolección de elementos materiales probatorios. Aunque en las primeras horas no se descartó ninguna hipótesis sobre el deceso, las autoridades judiciales señalaron que la hipótesis principal apunta a un fallecimiento por causas naturales, producto del progresivo deterioro de su salud agravado por el padecimiento degenerativo que lo aquejaba desde hacía años.

Los restos mortales del excontador mexicano fueron trasladados al Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses (INMLCF) para practicarle la necropsia de ley que determine con precisión científica las causas del fallecimiento. Entre tanto, las autoridades consulares y policiales iniciaron los trámites para localizar a sus familiares residentes en la República Mexicana, con el fin de que puedan viajar a territorio colombiano y reclamar el cuerpo. Así concluyó la historia de un hombre que nació en la extrema pobreza de Chihuahua, tocó las estrellas del poder empresarial bajo el amparo del hombre más rico de México y terminó sus días en el olvido, lejos de los reflectores corporativos.

Te puede interesar