Lo que comenzó como una convocatoria informal en redes sociales se materializó en una intensa vigilia al poniente de la Ciudad de México (CDMX). De cara , cientos de aficionados mexicanos se dieron cita a las afueras del hotel de concentración de la selección de Ecuador con un solo objetivo en mente: no dejar dormir a los jugadores rivales.
A través de diversas plataformas, comenzaron a circular las grabaciones que documentan cómo la tensión y el ambiente mundialista subieron de tono durante la madrugada de este 30 de junio, demostrando que para la afición tricolor, el boleto a los Octavos de Final se disputa tanto dentro como fuera de la cancha.
Del cobijo amarillo a la marea verde
La delegación ecuatoriana arribó a su búnker, el hotel Westin ubicado en la zona de Santa Fe, alrededor de las 21:00 horas. El recibimiento inicial fue cálido: pese a una pertinaz lluvia que azotaba la capital, un grupo de seguidores sudamericanos arropó a su selección en su descenso del autobús.
Sin embargo, el panorama cambió radicalmente conforme avanzaba la noche. El característico color amarillo de las camisetas ecuatorianas comenzó a diluirse ante la llegada masiva de aficionados locales. El verde se adueñó de las aceras y calles aledañas, transformando la bienvenida en un hostigamiento deportivo.
Cielito Lindo, cláxones y pirotecnia: la guerra psicológica
Los videos más virales de la jornada nocturna exhiben la intensidad de la llamada "serenata". Para asegurar que el descanso de los sudamericanos fuera mínimo, los simpatizantes mexicanos orquestaron una serie de tácticas ruidosas:
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Bocinazos constantes: Todo automovilista que transitaba por el costado del hotel accionaba su claxon para sumar decibeles al ambiente.
Cánticos a todo pulmón: Congregados lo más cerca de la entrada principal que los cuerpos de seguridad permitieron, los aficionados entonaron el tradicional "Cielito Lindo" y emitieron gritos desaforados hacia las habitaciones.
Uso de pirotecnia: Varios de los asistentes detonaron fuegos artificiales, elevando el nivel de ruido en la zona durante la madrugada.
Un rival ya mermado por la logística
Esta presión nocturna se suma a la evidente frustración que ya arrastraba el conjunto ecuatoriano antes de pisar suelo capitalino. Cabe recordar que el director técnico de Ecuador ya había explotado públicamente contra la logística del torneo, denunciando severas complicaciones en su traslado.
"Un vuelo de tres horas terminó siendo de nueve", recriminó el estratega sudamericano, dejando en claro el desgaste físico con el que su plantel llega a este encuentro.
Con un equipo rival exhausto por los contratiempos aéreos y una noche de sueño interrumpida por la pasión desbordada de la afición local, México buscará capitalizar cada ventaja esta noche en el Coloso de Santa Úrsula. El pase a los Octavos de Final está en juego, y la tribuna ya hizo su parte.