La presidenta Claudia Sheinbaum fue tajante al explicar los motivos por los cuales, bajo su administración, resulta imposible que se repita un caso como el de Genaro García Luna, quien operó durante el sexenio del expresidente Felipe Calderón. Esta contundente declaración surge en un momento de alta sensibilidad, enmarcado por las recientes tensiones diplomáticas y de seguridad con los Estados Unidos.
El pronunciamiento de la titular del Ejecutivo no se da en el vacío. La relación bilateral atraviesa un periodo turbulento tras las acusaciones formales de narcotráfico lanzadas por autoridades estadounidenses contra Rubén Rocha Moya, gobernador con licencia de Sinaloa, y otros nueve funcionarios estatales.
A este clima de desconfianza se suma la herida diplomática que dejó la captura de Ismael “El Mayo” Zambada ocurrida en 2024, un operativo ejecutado íntegramente por el gobierno estadounidense sin que se informara previamente a México.
Claudia Sheinbaum en la Mañanera del Pueblo.
Captura Gobierno México
"Una visión distinta"
Frente a este complejo panorama, Sheinbaum fijó una postura inamovible respecto a la intervención extranjera. “Nosotros tenemos una visión distinta”, puntualizó la mandataria. Para su gobierno, la soberanía nacional es el pilar de la estrategia, estableciendo reglas claras:
-
Las operaciones que se llevan a cabo en nuestro país son competencia exclusiva de las instituciones mexicanas.
No se permitirá la participación en operativos por parte de agentes o personal de las instituciones del gobierno de los Estados Unidos.
La negativa a la injerencia operativa extranjera responde, en última instancia, a un asunto estricto de soberanía.
El duro contraste con la era de Felipe Calderón
Para sustentar su postura, la presidenta realizó un recuento crítico de las políticas implementadas durante la administración de Felipe Calderón. Según Sheinbaum, una de las grandes diferencias radica en que durante aquel sexenio hubo una apertura para que agentes de Estados Unidos intervinieran y realizaran operaciones directamente en territorio mexicano.
Además de la injerencia extranjera, la mandataria denunció que en la época de Calderón se llevaban a cabo operaciones que actuaban al margen de la ley. De acuerdo con sus declaraciones, existía la instrucción de disparar a presuntos delincuentes sin un juicio previo y sin importar que hubiera afectados.
Como argumento final para marcar la diferencia entre los modelos de seguridad del pasado y el presente, Sheinbaum destacó los resultados de su propia administración. La presidenta aseguró que, durante su primer año de gobierno, la incidencia de homicidios ha demostrado una tendencia a la baja, validando así su estrategia institucional.