La rutina en Iztapalapa, Ciudad de México (CDMX), se transformó en tragedia hace un año, el 10 de septiembre de 2026, cuando una pipa cargada con cerca de 50 mil litros de gas explotó bajo el Puente de la Concordia, dejando un saldo de 32 muertos. En medio del caos, un nombre emergió como símbolo de valentía y amor: Alicia Matías Teodoro, la abuela que protegió con su propio cuerpo a su nieta de dos años.
Alicia, de 49 años, trabajaba como checadora y despachadora en la base de camiones de Santa Martha, donde también solía vender dulces. Ese miércoles llevaba consigo a su pequeña nieta Azuleth, como en otras ocasiones. Sin previo aviso, la explosión envolvió la zona en llamas y, en cuestión de segundos, la mujer reaccionó instintivamente: se lanzó sobre la menor y la cubrió con su cuerpo, recibiendo la mayor parte del calor y las partículas incendiarias.
Imágenes captadas por testigos y cámaras de seguridad mostraron a Alicia con el cabello chamuscado, las ropas destruidas y graves heridas en brazos y piernas, pero aún aferrada a su nieta. Un policía capitalino la auxilió en la escena: tomó en brazos a la menor y la trasladó en motocicleta a un hospital, mientras Alicia, con heridas visibles, caminaba hasta la zona de atención de emergencia.
Si bien no falleció en el lugar de los hechos y fue trasladada de inmediatom a un hospital de la zona, perdió la vida horas más tarde en terapia intensiva. A un año de la tragedia que golpeó a CDMX y todo México, su historia aún sigue conmoviendo.
Los nombres de las víctimas identificadas en la tragedia
La lista oficial de personas fallecidas abarca a mujeres, hombres y adolescentes de diversas edades que coincidieron en tiempo y espacio en esta ruta vital del oriente del Valle de México. El siniestro no distinguió entre estudiantes, trabajadores del volante, comerciantes o profesionistas, golpeando de manera directa a docenas de familias de distintos municipios y alcaldías.
De acuerdo con los reportes forenses y las historias recabadas en la zona del desastre, las dependencias de seguridad lograron la plena identificación de los cuerpos gracias a la valiente colaboración de los deudos y los sobrevivientes. Cada uno de estos nombres representa hoy un expediente legal abierto que forma parte integral de los acuerdos reparatorios y las investigaciones que todavía encabeza la Fiscalía capitalina.
A continuación, se detalla el listado puntual con los nombres y las edades de las personas que perdieron la vida a causa de la fuerte onda expansiva y las severas quemaduras. Esta relación sirve como un solemne acto de justicia y un recordatorio perpetuo sobre la urgente necesidad de mejorar la seguridad vial y la regulación de los vehículos que transportan materiales altamente peligrosos:
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Alicia Matías Teodoro (49 años)
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Fernando Soto Munguía (34 años)
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Ana Daniela Barragán (19 años)
Eduardo Noe García Morales (55 años)
Juan Carlos Sánchez Blas (15 años)
Misael Cano Rodríguez (39 años)
Irving Uriel Carrillo Reyes (20 años)
Carlos Iván Contreras Salinas (29 años)
Armando Chávez Antillón (45 años)
Juan Carlos Bonilla Sánchez (41 años)
Oscar Rubén Uriel Cortez Cisneros (58 años)
José Gabriel Hernández Méndez (17 años)
Juan Antonio Hernández Betancurt (51 años)
Jorge Flores Islas (50 años)
Gilberto Aarón León Méndez (47 años)
Jesús Joel Tovar García (40 años)
Edgar Santiago Álvarez (51 años)
Omar Alejandro García (28 años)
Oswaldo Gutiérrez Espinoza (30 años)
Eduardo Romero Armas (30 años)
Norma Chávez Ortega (50 años)
Abril Díaz Castañeda (34 años)
Jaime Javier Becerra (49 años)
Giovani Martínez Llanos (16 años)
María Salud Jaurrieta (59 años)
Erik Vicente Acevedo Romero (33 años)
Ricardo Corona Hernández (40 años)
Adolfo Franco Madrigal (36 años)
Alí Yael González Aranda (18 años)
Laura Lorena Barrera de la Torre (31 años)
Oscar Uriel García Rivera (31 años)
Tiffany Odette Cano Gonzalez (16 años)