La muerte del papa Francisco este lunes obliga a la Iglesia católica llevar adelante un cónclave, de donde se escogerá el nuevo Sumo Pontífice. Entres los cardenales que cumplen con los requisitos para ser elegidos, hay dos mexicanos: uno de ellos es José Francisco Robles Ortega, oriundo de Jalisco.
Nombrado cardenal por Benedicto XVI en noviembre de 2007, presidió la Conferencia del Episcopado Mexicano (20122018) y ha sido miembro de varios dicasterios vaticanos. Participó como elector en el cónclave de 2013, donde su nombre surgió entre los “papables”, aunque finalmente fue elegido el argentino Jorge Bergoglio.
Quién es el cardenal mexicano Francisco Robles
José Francisco Robles Ortega nació el 2 de marzo de 1949 en Mascota, Jalisco, tercero de dieciséis hijos del matrimonio formado por Francisco Robles Arreola y Teresa Ortega de Robles. Realizó sus estudios de humanidades en el Seminario Menor de Autlán de Navarro, filosofía en el Seminario Mayor de Guadalajara y teología en el Seminario de Zamora.
Entre 1976 y 1979 profundizó su formación en Roma, donde obtuvo la Licenciatura en Teología Dogmática en la Pontificia Universidad Gregoriana.
Fue ordenado sacerdote para la diócesis de Autlán el 20 de julio de 1976 por el obispo José Maclovio Vásquez Silos. A su regreso de Roma, sirvió como párroco del Santuario de Guadalupe en Autlán, rector y prefecto de estudios del seminario diocesano, además de desempeñarse como vicario general y consultor diocesano.
Episcopado y liderazgo
El 30 de abril de 1991 el papa Juan Pablo II lo nombró obispo titular de Bossa y auxiliar de Toluca, recibiendo la consagración episcopal el 5 de junio de 1991. Tras la muerte del obispo Alfredo Torres Romero, asumió la sede de Toluca el 15 de junio de 1996.
El 25 de enero de 2003, Juan Pablo II lo designó arzobispo metropolitano de Monterrey, tomando posesión poco después.Durante su gestión impulsó iniciativas sociales y pastorales en una de las diócesis más dinámicas de México.
Ya más acá en el tiempo, el 7 de diciembre de 2011, Benedicto XVI lo nombró arzobispo de Guadalajara, sucediendo al cardenal Juan Sandoval Íñiguez, y tomó posesión el 7 de febrero de 2012. Bajo su liderazgo, la arquidiócesis madrileña de Occidente del país reforzó la atención a sectores vulnerables y la formación de nuevos ministros.
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