Lo que comenzó como una serie de protestas locales por parte del personal de salud ha tomado el cariz de una gran confluencia sindical de alcance nacional. Tras la realización de una asamblea general, la base trabajadora del IMSS anunció formalmente una marcha nacional pacífica programada para el próximo 14 de octubre de 2026. Sin embargo, el movimiento dio un salto cuantitativo al sumar el respaldo explícito de empleados del Sistema de Transporte Colectivo Metro, Pemex, el ISSSTE y el Magisterio disidente de la CNTE.
Esta sorpresiva articulación intergremial surge como respuesta directa al quiebre de la mesa de diálogo con la Secretaría de Gobernación (Segob) efectuada el pasado jueves, la cual concluyó sin acuerdos satisfactorios. Entre las principales exigencias del contingente destacan un aumento salarial justo, la mejora de las condiciones laborales en clínicas y la destitución del líder sindical Rafael Olivos Hernández, a quien señalan de desconocer las demandas genuinas del personal operativo y técnico de la institución.
Alianza entre sectores estratégicos eleva la presión hacia el Gobierno Federal
La incorporación de gremios clave del sector público confiere una fuerza inédita a las demandas de los profesionales de la salud. Dirigentes como Pedro Hernández, de la Sección 9 de la CNTE, subrayaron la importancia de que la base trabajadora tome en sus manos el rumbo de la organización ante el estancamiento institucional. Este frente unitario de trabajadores busca visibilizar el desgaste operativo y presupuestal que afecta no solo a los hospitales del Seguro Social, sino también a la infraestructura del Metro, las instalaciones petroleras y la atención médica en el ISSSTE.
Las agrupaciones inconformes señalaron que el incremento al salario tabular negociado previamente por las cúpulas sindicales resulta insuficiente ante la inflación y el deterioro sostenido del poder adquisitivo. Además, rechazaron cualquier intento de frenar la protesta social y recalcaron que la movilización del 14 de octubre mantendrá un carácter pacífico, priorizando siempre la libertad de expresión y la exigencia de garantías para el ejercicio pleno de sus derechos laborales.
Por su parte, se espera que en los días previos a la marcha se definan los itinerarios y puntos de concentración en la Ciudad de México y en los principales estados del país. Las autoridades federales mantendrán bajo atenta observación el desarrollo de las convocatorias, en un escenario donde la suma de sectores estratégicos podría generar severas afectaciones en la movilidad y en la prestación de servicios públicos durante la jornada de protesta.