La búsqueda de experiencias de viaje cortas y rodeadas de naturaleza ha llevado a miles de paseantes a explorar los valles cercanos a la capital neoleonesa. A tan solo una hora y 40 minutos en auto desde la zona metropolitana de Monterrey, se resguarda un pintoresco rincón teñido de violeta que evoca los emblemáticos paisajes de la Provenza europea. Ubicado entre las montañas y el clima fresco de la Sierra de Arteaga, este destino se ha consolidado como la opción perfecta para una escapada de fin de semana sin necesidad de abordar un avión.
Este refugio campestre se ha vuelto viral en plataformas digitales debido a sus postales fotográficas y a la tranquilidad que ofrece a quienes buscan alejarse del ritmo urbano. El concepto combina el turismo rural con la producción artesanal, permitiendo que los visitantes recorran senderos impregnados del característico aroma de la lavanda.
El enclave principal de esta experiencia es Manzanares Huerta & Viñedo, una propiedad de cuatro hectáreas donde conviven parras de uva con cultivos de manzanos, cerezos y membrillos. Esta mezcla agrícola crea un ecosistema visual único en la región, ideal para respirar aire puro y conectar con el entorno natural.
Qué hacer en este Pueblito de Monterrey que parece francés: opciones para septiembre
Para los viajeros que salen desde Monterrey, el trayecto por carretera ofrece una transición paulatina hacia la calma montañosa. Al llegar al huerto, los turistas pueden elegir entre distintos tipos de recorridos diseñados para disfrutarse sin prisas, con una duración aproximada de dos horas y media.
El recorrido general abarca una caminata guiada por los plantíos de fruta y los campos floridos, complementada con una exhibición de caballos de alta escuela. Para quienes buscan una vivencia más sofisticada, el lugar ofrece paquetes especiales que incluyen catas de vino local, maridajes con tablas de quesos y embutidos, y accesos exclusivos a las zonas de cultivo.
La propuesta gastronómica y sensorial se extiende a la elaboración de productos artesanales derivados de la cosecha, convirtiendo la estancia en una parada obligada tanto para entusiastas de la fotografía como para amantes de la enología.
Las cuatro hectáreas del recinto albergan cultivos de uva, cerezo, manzana y membrillo junto a los senderos aromáticos.
Para garantizar una atención personalizada y conservar la tranquilidad del recinto, el espacio opera todos los días de la semana. Los horarios de servicio al público están establecidos de lunes a domingo, de 8:00 AM a 5:00 PM, lo que permite programar visitas matutinas o recorridos al atardecer.
Los especialistas en turismo regional recomiendan llevar calzado cómodo para los trayectos sobre tierra, protección solar y cámara fotográfica para capturar el contraste entre los tonos morados de la lavanda y el follaje de los árboles frutales. La proximidad geográfica con Monterrey convierte a este viñedo en un destino estratégico para revitalizar el turismo de carretera durante todo el año.