El Valle de México registra consecutivamente los picos de concentración por hora de ozono más altos de todo el país, según los Informes Nacionales de Calidad del Aire del Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC). Este contaminante proviene, principalmente, de la quema de combustibles fósiles en transporte, industria y generación eléctrica.
El Valle de México es la región con más ozono en el aire del país y lidera los registros en América Latina: el repunte de este contaminante, según un estudio de la UNAM
La UNAM señala que el principal responsable de la contaminación por ozono es la emisión de compuestos orgánicos volátiles provenientes de gasolineras, solventes industriales y productos domésticos.
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De acuerdo con un informe de Statista, la plataforma digital de origen alemán, México es el país de América Latina y el Caribe con mayor exposición a la contaminación por ozono. En 2019, la concentración ponderada por población alcanzó 43.2 partes por mil millones (ppb). La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda no superar los 100 microgramos por metro cúbico durante un periodo de 8 horas, una medida que equivale aproximadamente a 50 partes por mil millones (ppb).
En 2025, la zona metropolitana de Ciudad de México (CDMX) y Estado de México (Edomex) registró varias Fases I por picos que superararon umbrales del Sistema Nacional de Información de la Calidad del Aire (SINAICA).
La problemática del ozono en la CDMX
De acuerdo con un estudio publicado por Sandra Delgado y Emmanuel Medina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), durante la primavera de 2024, casi todos los días se rebasó la norma de ozono en la CDMX.
"A finales del siglo XX respirábamos plomo, azufre y partículas suspendidas. Era una mezcla muy peligrosa que irritaba la garganta, te hacía toser y provocaba una bruma permanente", recuerda Ricardo Torres Jardón, investigador del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático (ICAyCC) de la UNAM.
En esa época, los principales contaminantes provenían de fuentes industriales y del uso de combustibles sucios. Entre ellos, se encontraban el plomo contenido en la gasolina, el dióxido de azufre emitido por la Refinería 18 de Marzo y las partículas suspendidas (PM10). "Para reducir sus niveles, se eliminó el plomo de las gasolinas, se cerró la refinería y se implementó el uso de gas natural en termoeléctricas", destacó Torres Jardón.
Sin embargo, el alivio duró poco ya que la "solución" trajo otra problemática: el ozono troposférico o superficial, un contaminante formado en la atmósfera por la reacción entre óxidos de nitrógeno (emitidos por autos) y compuestos orgánicos volátiles (presentes en solventes, gasolina y productos domésticos).
2024 fue el año récord en contaminación del aire
Durante 2024, CDMX enfrentó un comportamiento atípico en cuento a contingencias ambientales y tuvo el registro de contaminación más alto de su historia reciente enfrentó. "Dicho año hubo un número de contingencias fuera de lo esperado", advierte Torres Jardón.
Su equipo evaluó esta situación con un enfoque más amplio, incorporando mediciones de distintos tipos de contaminantes. Dentro de los resultado, destaca que, en la llamada "temporada de ozono" (de marzo a mayo), prácticamente a diario se rebasó la norma oficial de calidad del aire. "Sólo tres días estuvieron dentro de los parámetros. El resto excedía el valor que, dice la norma, es un riesgo para la salud", apuntó el profesional.
Contrario a lo que podría suponerse, el principal responsable de este exceso de O3 fue la emisión de compuestos orgánicos volátiles (COV) provenientes de gasolineras, solventes industriales y productos domésticos. "México no tiene regulación sobre la composición de estos productos y eso representa una emisión descontrolada de precursores de ozono", explicó Torres Jardón.
Según la publicación de la UNAM, el ozono troposférico es un gas invisible que irrita las vías respiratorias; que agrava enfermedades pulmonares y cardiovasculares, y puede afectar el sistema nervioso e intestinal si la exposición es prolongada. "Es un contaminante que no se ve, pero que daña a quienes tienen asma, alergias o enfermedades crónicas. Ahora sabemos que también afecta a órganos como el intestino y el cerebro", detalló el universitario.
Recomendaciones para evitar la contaminación
Desde 1998, existe "Hoy No Circula", un programa ambiental que restringe la circulación de los vehículos en la zona metropolitana del Valle de México para prevenir y minimizar la contaminación atmosférica por las emisiones de plomo y monóxido de carbono.
Su funcionamiento se basa en una restricción semanal: los autos con hologramas 1 y 2 dejan de circular un día entre lunes y viernes, dependiendo del color de su engomado o el último dígito de sus placas. Los que poseen hologramas 00 y 0 están exentos.
Actualmente, su efectividad es cuestionada. "Con la flota actual de más de cinco millones de autos (muchos con convertidor catalítico), su impacto es menor. Incluso hay días en que, aplicarlo, aumenta los niveles de ozono porque se altera la proporción de las concentraciones de sus precursores a una condición química que favorece esta formación en el ambiente", explica Torres Jardón.
Además, como detalla el profesional, no contempla factores como el crecimiento del transporte de carga no regulado o la gasolina con aditivos oxigenados no adecuados para los motores.
Ante la problemática, el equipo de la UNAM propone reorientar las estrategias de control hacia donde están las emisiones, como las gasolineras, transporte de carga, formulación de productos domésticos y regulación de solventes industriales. A su vez, recomienda prestar atención a herramientas de prevención como la app AireCDMX de la Secretaría del Medio Ambiente.
"La ciudadanía puede ayudar evitando salir a hacer ejercicio en horas pico de contaminación, usar menos el automóvil y elegir productos más armónicos con el ambiente", aconseja Torres Jardón.





