13 de diciembre 2024 - 14:00

"Abrígate, que te vas a resfriar", ¿es una mentira?: esto dice la ciencia sobre este mito popular

Desde hace décadas existe el mito popular de que hay que "abrigarse para no resfriarse", aunque nunca hubo una voz oficial que lo ratificara. Descubre qué dijeron los expertos al respecto.

Checa qué dijo la ciencia sobre el mito abrígate para no resfriarte.

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La sabiduría popular a menudo está llena de consejos bienintencionados que, aunque útiles en algunos casos, también perpetúan mitos difíciles de desmontar. Uno de los más arraigados es el que relaciona el frío con el resfriado: “Abrígate, que te vas a resfriar”, nos dicen las abuelas con convicción. Pero, ¿qué dice la ciencia al respecto? ¿Es realmente el frío el culpable de los resfriados o hay otros factores que entran en juego?

En realidad, las enfermedades respiratorias típicas del invierno, como los resfriados y la gripe, no son causadas por el frío en sí, sino por infecciones víricas. Existen más de 200 virus diferentes capaces de generar síntomas como congestión nasal, fiebre o dolor de garganta, siendo los rinovirus y los virus de la gripe algunos de los más comunes.

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 Desafía los resfriados de otoño con este licuado mágico que es un elixir para la salud

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Sin embargo, el invierno sigue siendo la temporada donde estos males son más frecuentes, lo que plantea una pregunta clave: si los virus están presentes todo el año, ¿por qué afectan más en épocas frías?

La respuesta no es simple y abarca múltiples factores. Aunque la tendencia a permanecer en espacios cerrados durante el invierno puede contribuir, los expertos han identificado otras causas más profundas, relacionadas con la fisiología humana y las condiciones climáticas. A continuación, exploramos estas razones con detalle.

¿El frío en la nariz promulga el resfrío?

Investigaciones recientes han revelado un hallazgo sorprendente: la temperatura nasal juega un papel crucial en nuestra capacidad para combatir infecciones respiratorias. La nariz actúa como una primera línea de defensa, produciendo vesículas extracelulares en el moco nasal, que atrapan y eliminan virus antes de que infecten las células. Sin embargo, a temperaturas bajas, como las que rondan los 4 °C, la producción de estas vesículas se reduce significativamente, disminuyendo así la capacidad del sistema inmunitario para bloquear la infección.

Según un estudio dirigido por investigadores de Harvard y Northeastern University, el frío reduce un 42% la producción de vesículas extracelulares y afecta la cantidad de moléculas antivirales que contienen. Este fenómeno biológico podría explicar, en parte, por qué las enfermedades respiratorias aumentan durante el invierno, desmintiendo parcialmente el argumento de que los espacios cerrados sean el único factor relevante.

Las razones por las que esto sucede

Además del efecto directo del frío sobre el sistema inmunológico, otros factores contribuyen a la mayor incidencia de resfriados y gripes en invierno. Por ejemplo, las condiciones climáticas típicas de la estación, como el aire frío y seco, fortalecen a ciertos virus, como los de la gripe, aumentando su capacidad para infectar. Además, el sistema inmunitario humano no se comporta de manera uniforme durante todo el año, mostrando variaciones estacionales que aún no se comprenden del todo.

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 El licuado mágico que refuerza tu sistema inmunológico y previene resfriados y gripe

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Según la ecóloga de enfermedades infecciosas Micaela Martínez, las enfermedades tienen patrones estacionales que dependen de factores como el patógeno, el huésped y el entorno. Esto incluye no solo el frío ambiental, sino también cómo nuestro cuerpo responde a estas condiciones. La conclusión de los expertos es clara: no existe una única causa para el aumento de enfermedades respiratorias en invierno, sino una combinación compleja de factores.

En resumen, el tradicional consejo de abrigarse no es del todo incorrecto, pero no por las razones que solemos creer. Más importante que un abrigo grueso podría ser proteger la nariz del frío extremo, ya que este órgano desempeña un papel clave en nuestra inmunidad antiviral. Como señaló el otorrinolaringólogo Benjamin Bleier: “Llevar un abrigo en la nariz sí ayudaría”.

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