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20 de julio 2025 - 11:00

Alzheimer: ¿el nuevo aliado contra la demencia es un medicamento para bajar de peso?

Un polémico estudio revive el debate entre ciencia y Alzheimer, al vincular medicamentos para diabetes con beneficios potenciales contra la demencia.

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 Alzheimer: ¿el nuevo aliado contra la demencia es un medicamento para bajar de peso?

En el mundo de la ciencia médica, pocas enfermedades han generado tanto desconcierto y frustración como el Alzheimer. Y ahora, un inesperado protagonista entra en escena: los medicamentos como Ozempic y Mounjaro, originalmente diseñados para tratar la diabetes tipo 2 y, más recientemente, popularizados como fármacos para bajar de peso.

Lo que comenzó como un hallazgo incidental en estudios con ratones hace más de una década, hoy se ha convertido en una controversia que sacude los cimientos de la investigación médica. La semaglutida, compuesta base de Ozempic y Wegovy, muestra señales prometedoras para retrasar la progresión del Alzheimer. Pero, ¿es real la esperanza o solo otra ilusión científica?

Mientras el número de pacientes con Alzheimer sigue en aumento, la posibilidad de que un medicamento ya aprobado y ampliamente utilizado pueda ofrecer beneficios neurológicos, ha desatado una carrera contra el tiempo entre laboratorios, médicos y autoridades sanitarias.

Alzheimer: lo que dice la ciencia sobre estos fármacos

Varios estudios preclínicos en roedores revelaron que medicamentos como la semaglutida y la liraglutida, que imitan hormonas metabólicas, pueden mejorar funciones cognitivas, reducir signos cerebrales del Alzheimer y potenciar la memoria. Sin embargo, hay que ser cautelosos: los resultados positivos en animales rara vez se traducen en humanos.

Ozempic

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Aun así, datos recientes son alentadores. Un análisis observacional a gran escala mostró que personas que usaban semaglutida durante tres años tenían entre 40 y 70% menos probabilidad de ser diagnosticadas con Alzheimer, en comparación con quienes usaban otros tratamientos para diabetes. Otro estudio, realizado con información del sistema de Asuntos de los Veteranos de EE.UU., también encontró un riesgo menor del 10% de desarrollar demencia entre quienes recibían estos medicamentos.

¿La gran advertencia? Estos estudios son observacionales, por lo que no pueden confirmar causalidad. Como explica el epidemiólogo Ziyad Al-Aly, no se puede asegurar si la mejora en el riesgo es provocada por el medicamento o por otros factores externos.

Alzheimer: ensayos clínicos abren una nueva esperanza

A la par de los estudios observacionales, ensayos clínicos en humanos ya están en marcha para evaluar si estos fármacos pueden beneficiar a pacientes diagnosticados con Alzheimer.

Durante la reunión anual de la Asociación de Alzheimer, se presentaron los resultados preliminares de un ensayo en 200 personas con Alzheimer leve. El fármaco usado fue liraglutida, comercializado como Victoza. Los resultados mostraron un deterioro más lento en la cognición y el volumen cerebral, en comparación con el grupo placebo. Aunque los efectos fueron modestos, el avance es significativo para una enfermedad que aún carece de tratamientos efectivos y accesibles.

El investigador Paul Edison, a cargo del ensayo, calificó los resultados como "alentadores", pero reconoce que aún no hay evidencia suficiente para asegurar una mejora sustancial en la calidad de vida de los pacientes.

Alzheimer: ¿cómo podrían funcionar estos medicamentos?

A pesar de los indicios, los científicos todavía no saben con exactitud cómo estos fármacos actúan en el cerebro. Lo que sí se sabe es que podrían intervenir de diversas maneras:

Ozempic

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Salud metabólica y neuroprotección

Tanto la diabetes como la obesidad se han relacionado con mayor riesgo de Alzheimer. Al mejorar la insulina, reducir la inflamación sistémica y estabilizar el metabolismo, estos fármacos podrían reducir indirectamente el riesgo de desarrollar la enfermedad.

Acceso al cerebro

Algunos medicamentos como la exenatida han demostrado llegar a regiones profundas del cerebro, como el hipocampo, donde el Alzheimer comienza a causar daño. Sin embargo, fármacos más recientes como la semaglutida y la liraglutida presentan dificultades para atravesar la barrera hematoencefálica, lo que plantea dudas sobre su efectividad directa en el tejido cerebral.

Inflamación y proteínas tóxicas

Estudios en ratones muestran que estos medicamentos podrían reducir la inflamación cerebral y la acumulación de tau, una proteína clave en el desarrollo del Alzheimer. Sin embargo, los resultados aún son inconsistentes y requieren más evidencia en humanos.

El investigador Nigel Greig, de los Institutos Nacionales de Salud (NIH), señala que el verdadero potencial está en la combinación de mecanismos: desde la mejora de la señalización de insulina hasta el control de la neuroinflamación.

Aunque los beneficios observados hasta ahora generan entusiasmo, la comunidad científica coincide en que es demasiado pronto para cantar victoria. Las investigaciones actuales deben respaldarse con ensayos clínicos más amplios, duraderos y rigurosos, que puedan aislar el efecto específico del medicamento sobre la progresión del Alzheimer.

“Sabemos que actúan sobre varios mecanismos”, explica Edison. “No es solo la insulina. Pero necesitamos saber si el beneficio es clínicamente significativo”.

En este contexto, la posibilidad de reutilizar medicamentos ya aprobados para tratar condiciones neurodegenerativas no solo es atractiva por su eficiencia, sino también por su viabilidad económica. Si los fármacos para la diabetes realmente logran detener —o incluso retrasar— la progresión del Alzheimer, se trataría de uno de los avances más relevantes de las últimas décadas.

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