28 de mayo 2024 - 15:00

Atención: los científicos aconsejan personalizar la dieta a tu ADN

La nutrigenómica y la nutrigenética ofrecen un futuro prometedor para la nutrición personalizada.

Los científicos aconsejan personalizar la dieta a tu ADN

Los científicos aconsejan personalizar la dieta a tu ADN

Las dietas han sido siempre un factor fundamental para la salud humana. Sin embargo, en las últimas décadas, la ciencia ha profundizado en la compleja relación entre alimentación, genes y bienestar. La nutrigenómica y la nutrigenética, dos áreas de estudio emergentes, nos permiten comprender cómo los nutrientes interactúan con nuestro ADN para influir en nuestra salud.

El proyecto Genoma Humano ha abierto un nuevo capítulo en la medicina y la nutrición. A día de hoy, se han identificado y caracterizado parcialmente más de 1.000 genes relacionados con enfermedades, principalmente monogénicas. No obstante, enfermedades como la obesidad, la diabetes o el cáncer son el resultado de una compleja interacción entre genes y factores ambientales, como la dieta.

Cómo se aplica la dieta Nutrigenómica y Nutrigenética

Las ciencias "ómicas", como la genómica, la transcriptómica, la proteómica y la metabolómica, están revolucionando la investigación en nutrición. Estas herramientas permiten analizar el impacto de los nutrientes a nivel molecular, desde el ADN hasta los metabolitos.

La nutrigenómica estudia cómo los nutrientes pueden modificar la expresión de nuestros genes. Esta información puede ser utilizada para desarrollar dietas personalizadas que optimicen la salud y prevengan enfermedades. La nutrigenética analiza cómo las variaciones genéticas individuales influyen en la respuesta del organismo a los nutrientes. Esta información puede ayudar a identificar a las personas que son más sensibles a ciertos alimentos o que tienen un mayor riesgo de desarrollar ciertas enfermedades.

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La nutrición es un proceso fundamental para el ciclo de la vida, proporcionando al organismo las sustancias necesarias para la energía, la estructura celular, el control del metabolismo y la homeostasis corporal. El estado nutricional, según Bourges, es el resultado de la interacción entre la información genética de cada persona y su entorno físico, biológico, emocional y social.

Los alimentos que ingerimos contienen miles de sustancias biológicamente activas, muchas de las cuales pueden tener un impacto positivo o negativo en nuestra salud. La incidencia de enfermedades crónicas está estrechamente relacionada con la dieta, y numerosos estudios epidemiológicos lo confirman.

Un ejemplo de la complejidad de un alimento "simple" es el aceite de oliva. Sus cientos de compuestos, como ácidos grasos, triglicéridos, esteroles, ésteres de esterol y tocoferoles, tienen diferentes destinos celulares y ejercen diversas funciones.

De esta manera, los científicos confirman que la evidencia científica es clara. Los componentes de la dieta desempeñan un papel fundamental en la regulación de la expresión genética. El genoma humano es sensible al entorno nutricional, lo que significa que nuestra alimentación puede influir en la actividad de nuestros genes, ya sean de origen vegetal o animal. Esta comprensión abre un sinfín de posibilidades para desarrollar estrategias nutricionales personalizadas que promuevan la salud y prevengan enfermedades.

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