Los licuados mágicos, también conocidos como smoothies o batidos, se han convertido en una forma deliciosa y práctica de consumir frutas y verduras en las dietas. Son ricos en nutrientes, frescos y fáciles de digerir, lo que permite que sus beneficios se absorban rápidamente por el sistema digestivo y lleguen al torrente sanguíneo.
Si bien los nutricionistas recomiendan comer las frutas enteras para aprovechar al máximo la fibra y activar el metabolismo, los licuados son una excelente opción para los niños que no suelen comer frutas o tienen dificultad para masticarlas.
Estos licuados permiten al hígado descansar, activan la función renal para depurar el cuerpo y mejoran la circulación sanguínea, llevando los nutrientes a todo el organismo.
Un vaso de licuado puede satisfacer tus necesidades diarias de vitaminas y minerales de origen vegetal. Se consideran desintoxicantes porque activan la eliminación de desechos del sistema digestivo.
Es importante no confundir jugos con licuados. En el proceso de extracción del jugo de las frutas o verduras, se pierde toda la fibra y la pulpa se convierte en azúcar, lo que puede ser perjudicial si se consume en exceso, incluso proveniente de estos alimentos.
Licuados
) Tips para preparar licuados mágicos en invierno
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¿Cómo preparar un licuado perfecto?
Preparar un licuado saludable es muy sencillo. Solo necesitas verduras, preferiblemente de hoja verde, frutas, agua y una licuadora o una juguera especial. Puedes agregar superalimentos en polvo como clorella, espirulina, maca o hierba de trigo, pero lo esencial es utilizar una base de vegetales frescos y bien lavados.
Se recomienda que la proporción de verduras sea mayor que la de frutas, ya que aportan menos azúcar y más variedad de vitaminas.
Combinaciones deliciosas y nutritivas:
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Verdes: Batidos bajos en calorías que ayudan a perder peso y depurar el organismo. Combina vegetales de hoja verde como apio, espinacas, acelgas, rúcula, col kale, brócoli o lechuga con jugo de limón o pomelo, kiwis o manzana verde. Endulza con stevia o azúcar mascabo si lo deseas.
Anaranjados: Preparan para el bronceado y aportan vitaminas que mejoran la piel y la visión. Elige vegetales como zanahorias, zapallo (crudo o cocido), jugo o pulpa de naranja o manzana roja. Agrega un chorrito de limón para un toque ácido o durazno para un sabor más dulce.
Blancos o amarillos: Combinan frutas como banana, manzana, pera, ananá y naranjas con agua o leches vegetales para lograr mayor consistencia. Son ricos en potasio, ideales para combatir el hambre y reponer energías después de hacer deporte.
Rojos: Antioxidantes por excelencia. Prepáralos con arándanos, frutillas, moras y frambuesas, con o sin jugo de naranja. Agrega banana para volumen o jugo de manzana para un toque dulce.
Púrpura: Refrescantes y llenos de fibra que estimula el sistema digestivo. Combina remolacha cruda (o cocida) con jugo de naranja o limón. Puedes agregar coliflor, repollo o apio.
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