15 de julio 2024 - 16:00

Dieta alta en proteínas: ¿aliada o enemiga en tu camino hacia la salud?

El autocuidado, la alimentación balanceada y el ejercicio regular son pilares fundamentales para una vida sana.

Dieta

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El auge de las dietas altas en proteínas en el mundo fitness ha generado gran revuelo, promoviendo su consumo durante y después del ejercicio para optimizar la recuperación muscular y el rendimiento. Sin embargo, ¿es realmente beneficiosa esta tendencia?

Si bien para la población general estas dietas pueden ser seguras a corto plazo, su implementación prolongada puede acarrear serios riesgos para la salud.

El portal de salud Mayo Clinic advierte sobre las consecuencias de una dieta alta en proteínas. Por ejemplo, puede provocar un déficit nutricional. La reducción drástica de carbohidratos puede provocar una ingesta insuficiente de fibra y nutrientes esenciales, generando mal aliento, estreñimiento y dolores de cabeza.

A su vez, da un mayor riesgo cardiovascular. El consumo excesivo de carne roja, carnes procesadas y grasas saturadas presentes en estas dietas aumenta las probabilidades de sufrir enfermedades cardíacas y elevar el colesterol LDL ("malo").

Finalmente, indican que puede traer problemas renales. En personas con enfermedades renales preexistentes, una dieta alta en proteínas puede sobrecargar los riñones, dificultando la eliminación de desechos derivados de la descomposición de proteínas.

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 Dieta alta en proteínas: ¿Aliada o enemiga en tu camino hacia la salud?

Dieta alta en proteínas: ¿Aliada o enemiga en tu camino hacia la salud?

Qué dicen los estudios científicos sobre las dietas altas en proteínas

Investigación de la Universidad de Pittsburg (2020) demuestra que una dieta alta en proteínas (más del 22%) aumenta el riesgo de ateroesclerosis y enfermedades cardiovasculares, especialmente en personas con patologías previas.

Por otro lado, en un experimento con 23 participantes con sobrepeso se observó que consumir más de 25 gramos de proteínas por comida eleva los niveles de leucina, un aminoácido que afecta negativamente a las células inmunitarias y aumenta el riesgo de ateroesclerosis.

Además, se hicieron estudio con ratones que confirman que una ingesta proteica superior al 22% de las necesidades energéticas activa vías patológicas en el sistema inmune, conduciendo a la aterosclerosis. De esta manera, si bien las dietas altas en proteínas pueden ofrecer algunos beneficios a corto plazo, sus riesgos a largo plazo son considerables.

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