13 de septiembre 2026 - 17:00

Dietas para la prediabetes: la ciencia pone frente a frente a la keto y la mediterránea

Dietas para la prediabetes: la keto y la mediterránea tienen efectos diferentes sobre glucosa, peso, insulina y grasa hepática.

ver más

Dietas para la prediabetes: la ciencia pone frente a frente a la keto y la mediterránea

La cantidad de carbohidratos que una persona consume es uno de los puntos que más diferencia a las dietas para la prediabetes cuando se comparan los modelos mediterráneo y cetogénico. Mientras uno busca reducirlos de forma extrema, el otro mantiene fuentes como frutas, legumbres y cereales integrales dentro de una alimentación equilibrada.

La evidencia disponible muestra que ambos patrones pueden producir mejoras metabólicas. Sin embargo, los beneficios no aparecen necesariamente en los mismos indicadores.

Por eso, la comparación científica no termina en determinar cuál baja más una cifra. También permite observar qué ocurre con la sensibilidad a la insulina, la grasa hepática y la evolución de la prediabetes.

Las dietas que cambian por completo el consumo de carbohidratos: cuál es mejor para la prediabetes?

El enfoque cetogénico se caracteriza por una restricción muy marcada de carbohidratos. En el ensayo Keto-Med, el plan comenzó con aproximadamente 20 gramos diarios y buscó mantenerse por debajo de 50 gramos para conservar la cetosis. Ese nivel de restricción obliga a modificar de manera importante la alimentación habitual.

La dieta cetogénica restringe los carbohidratos hasta favorecer la cetosis.

La dieta mediterránea utiliza una estrategia opuesta. Mantiene carbohidratos, pero prioriza verduras, frutas, legumbres, cereales integrales y otros alimentos ricos en fibra, además de pescado, frutos secos y aceite de oliva. La diferencia entre ambos modelos es, por lo tanto, mucho mayor que una simple sustitución de algunos alimentos.

La hemoglobina glucosilada (HbA1c) permite evaluar el comportamiento de la glucosa durante un periodo prolongado y es uno de los indicadores utilizados para estudiar la evolución de la prediabetes. En un ensayo realizado con personas con prediabetes y diabetes tipo 2, tanto el enfoque cetogénico como el mediterráneo consiguieron reducir la HbA1c.

Pero el resultado importante es que no hubo una diferencia significativa entre ambas dietas en ese indicador. Esto impide afirmar que una de las dos sea automáticamente superior para controlar la glucosa. La comparación cambia cuando se analiza la acumulación de grasa en el hígado.

En otra investigación, el grupo que siguió una alimentación cetogénica consiguió una reducción aproximada de 67% de la grasa hepática. La disminución fue cercana al 45% en los grupos que siguieron una alimentación mediterránea y una dieta baja en grasas.

También se observó una diferencia en la evolución de la prediabetes. Cerca de la mitad de quienes siguieron el patrón cetogénico dejó de cumplir los criterios de la condición, frente a 29% del grupo mediterráneo y 7% del grupo bajo en grasas. El modelo mediterráneo tiene una ventaja evidente: permite construir una alimentación variada sin eliminar de forma extrema los carbohidratos.

La alimentación mediterránea mantiene frutas, legumbres y cereales integrales dentro del patrón.

Su base incluye alimentos vegetales, fibra, grasas insaturadas y pescado, mientras limita azúcares añadidos y cereales refinados. Este patrón cuenta además con una extensa investigación científica relacionada con la prevención de la diabetes tipo 2 y otros factores metabólicos. Su estructura permite incorporarlo a la alimentación cotidiana sin depender de alcanzar un estado de cetosis.

La comparación no se limita a la glucosa. En investigaciones donde se analizaron diferentes patrones alimentarios, tanto la dieta mediterránea como la cetogénica consiguieron reducir el peso y mejorar la sensibilidad a la insulina. La dieta keto mostró resultados particularmente destacados en determinados parámetros, pero eso no significa que sus beneficios sean automáticamente mayores para cualquier persona. La respuesta individual y la posibilidad de mantener el plan también tienen un papel importante.

Los resultados científicos muestran que ambas dietas pueden ser útiles, pero no existe una razón para considerar que la dieta cetogénica sea universalmente superior. La mediterránea tiene como fortaleza su flexibilidad y una amplia base de evidencia. La keto puede generar cambios importantes en determinados indicadores metabólicos, aunque implica una restricción mucho más severa.

Las investigaciones encontraron beneficios diferentes según el indicador metabólico analizado.

Para una persona con prediabetes, la decisión debería considerar su situación particular y no basarse únicamente en el resultado de un estudio.

Últimas noticias

Te puede interesar