12 de septiembre 2026 - 17:00

UNAM pone la mirada en un gigante recién nacido: el planeta que puede tener hasta cinco veces la masa de Júpiter

Un hallazgo en un sistema situado a unos 430 años luz abre una nueva ventana para estudiar cómo nacen los planetas gigantes.

UNAM pone la mirada en un gigante recién nacido: el planeta que puede tener hasta cinco veces la masa de Júpiter.

UNAM pone la mirada en un gigante recién nacido: el planeta que puede tener hasta cinco veces la masa de Júpiter.

La astronomía acaba de sumar una observación especialmente llamativa: un equipo internacional encabezado por un investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) encontró evidencia de un planeta que todavía está formándose y cuya masa podría alcanzar entre cuatro y cinco veces la de Júpiter.

El objeto se encuentra a unos 430 años luz de la Tierra, dentro del disco de gas y polvo que rodea a la estrella J16120. Por su condición, todavía no se trata de un planeta completamente consolidado, sino de un protoplaneta.

El hallazgo resulta relevante porque los investigadores no observaron directamente una esfera planetaria terminada. La evidencia apareció a partir de las alteraciones que el objeto provoca en el material que lo rodea.

Se graduó en la UNAM

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El hallazgo de la UNAM: un planeta gigantesco que todavía está en construcción

El protagonista del descubrimiento es un cuerpo cuya masa estimada se ubica entre cuatro y cinco veces la de Júpiter. Su tamaño convierte al objeto en un caso especialmente interesante para estudiar la formación de planetas gigantes. En lugar de observar un planeta ya desarrollado, los investigadores están analizando señales producidas mientras el cuerpo todavía reúne material en su entorno.

El protoplaneta se encuentra inmerso en un disco de gas y polvo que gira alrededor de su estrella. Esa región funciona como el escenario en el que se producen los procesos asociados con la formación planetaria. La investigación fue dirigida por Aníbal Sierra Morales, investigador del Instituto de Astronomía de la UNAM.

La identificación no se produjo mediante una fotografía directa del planeta. Los investigadores analizaron el comportamiento del gas alrededor de la estrella y encontraron una alteración que no correspondía con el movimiento esperado. Para estudiar ese fenómeno utilizaron observaciones obtenidas en 2023 por ALMA, un complejo de radiotelescopios ubicado en Chile.

La técnica permitió detectar variaciones en el movimiento del gas dentro del disco. En una zona se observó una velocidad mayor a la esperada y en otra una menor, acompañadas por cambios en la turbulencia. Ese patrón coincide con el comportamiento que los modelos científicos anticipan cuando un cuerpo masivo está modificando gravitacionalmente el material que lo rodea.

La evidencia permitió asociar las alteraciones con la presencia del protoplaneta. La relevancia del descubrimiento va más allá de encontrar un objeto de dimensiones extraordinarias. Uno de los principales desafíos de la astronomía consiste en comprender cómo se forman los planetas y qué señales pueden revelar que un cuerpo todavía se encuentra en las primeras etapas de su desarrollo.

En este caso, los datos obtenidos permitieron observar una consecuencia dinámica de la presencia del objeto. Es decir, aunque el protoplaneta no se vea directamente como una esfera terminada, su influencia puede detectarse a través del material que lo rodea.

Los investigadores también compararon los datos obtenidos con modelos computacionales. El objetivo fue determinar si las alteraciones podían explicarse mediante una variación normal del movimiento del sistema o si existía evidencia compatible con un planeta en formación. El análisis reforzó la segunda posibilidad.

El descubrimiento también tiene un antecedente teórico. En 2019 se habían desarrollado simulaciones que planteaban que la formación de un planeta podía generar perturbaciones marcadas a lo largo de su órbita. Ahora, las observaciones ofrecen una evidencia que coincide con ese comportamiento previsto por los modelos.

El objeto se encuentra a cientos de años luz y, por lo tanto, no representa una amenaza ni una aproximación a nuestro planeta. Su interés es completamente científico. Lo que los investigadores tienen delante es una oportunidad para observar un proceso que normalmente resulta difícil de estudiar: el nacimiento de un planeta gigante antes de que complete su formación.

El caso de J16120 también recuerda que los sistemas planetarios pueden presentar configuraciones muy diferentes a las que conocemos en nuestro propio sistema. Mientras Júpiter ya es un planeta consolidado, el objeto identificado alrededor de esta estrella todavía se encuentra en una etapa temprana.

La investigación encabezada por un científico de la UNAM aporta así una pieza más para comprender cómo la materia se organiza alrededor de las estrellas y cómo, con el paso del tiempo, puede terminar dando origen a nuevos mundos.

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