Las temporadas de calor en el centro del país impulsan la búsqueda de espacios recreativos que permitan la convivencia familiar sin afectar de manera significativa la economía del hogar. El estado de Tlaxcala cuenta con diversas alternativas de esparcimiento que combinan atractivos naturales y servicios destinados al descanso de los visitantes.
Entre la oferta disponible en la entidad, un establecimiento en particular ha comenzado a ganar popularidad debido a la relación entre la calidad de sus servicios y sus costos de entrada. Este tipo de destinos se convierte en un punto de referencia para el turismo local y regional durante los fines de semana.
En esta ocasión, conocermeos más sobre el balneario "El Ojito", una opción fresca y económica en Tlaxcala.
"El Ojito": Una opción fresca y económica en Tlaxcala
Este centro recreativo, ubicado en la comunidad de San Luis Apizaquito (municipio de Apizaco), se mantiene como la opción más accesible de todo Tlaxcala, con una entrada general de apenas 15 pesos. En realidad, este lugar es un manantial natural que se divide en tres áreas distintas:
- El nacimiento del agua: Zona que se encuentra restringida al público para protegerla de la contaminación.
- El canal: El área por donde corre el agua y que hoy en día se utiliza como balneario.
- La represa: Una estructura diseñada especialmente para captar el líquido.
El balneario, que se nutre del mismo manantial que surte a una parte de la ciudad rielera, registró movimiento desde las primeras horas del día. Varias familias enteras arribaron cargadas con hieleras, sombrillas y comida dispuestos a pasar la tarde entre la naturaleza y el agua.
Dato clave: El año pasado la entrada costaba 10 pesos, y aunque subió a 15 pesos para esta temporada, sigue siendo el balneario más barato del estado, con la ventaja de que te dejan pasar tus propios alimentos y bebidas sin costo extra.
A pesar de que todavía se puede nadar a gusto en la corriente e incluso convivir con los peces del lugar, el agua solo se conserva cristalina en el primer tramo. A medida que avanza por el canal se va enturbiando, hasta llegar a la represa, donde de plano ya no se recomienda meterse a nadar.
Es importante aclarar que el tono turbio que llega a verse no es por falta de higiene. Al no ser una alberca de concreto como la de los balnearios tradicionales, el fondo de este manantial es completamente natural; por eso, cuando la gente camina o nada, levanta la tierra y los sedimentos, cambiando el color del agua.
Para quienes buscan ahorrar todavía más, las orillas de la represa son la opción ideal, ya que ahí el acceso es completamente libre. En este espacio es común ver a parejas, amigos y familias enteras armando el día de campo, pescando o simplemente relajándose un rato.
Por último, esta temporada de calor también representa un respiro económico para los habitantes de San Luis Apizaquito, quienes aprovechan la afluencia de gente para poner sus puestos de comida, bebidas, trajes de baño, sombreros y todo lo necesario para los bañistas.