La Universidad de Harvard se caracteriza por encabezar investigaciones que contribuyen a encontrar las causas de enfermedades y afecciones como el Alzheimer. Desde la casa de estudios, explican que este padecimiento sigue siendo la única causa principal de muerte para la que no existe un tratamiento que modifique la enfermedad y la edad es el mayor factor de riesgo.
El histórico avance de Harvard sobre la cura del Alzheimer
Los investigadores de Harvard apuntaron a descubrir qué es lo que puede disminuir la capacidad de las neuronas para comunicarse entre ellas.
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Al respecto, hay que decir que si bien la enfermedad del Alzheimer no tiene cura hasta el momento, la Universidad de Harvard en conjunto con el Brigham and Women’s Hospital, podría haber encontrado una nueva vía para combatir la enfermedad.
El Alzheimer varía y evoluciona de diferente manera dependiendo de cada persona. Por ello, la investigación se centró en el gen SORL1, que se asocia al Alzheimer precoz y tardío, sin embargo, existen pocos estudios sobre cómo este gen conduce a la enfermedad.
Cómo es la investigación de Harvard sobre la cura del Azlheimer
La investigación que realizaron los científicos de Harvard, con tecnologías CRISPR (edición genética), se apuntó a eliminar el gen SORL 1 de las células madre progenitoras. Estas fueron programadas para convertir en cuatro tipos de células cerebrales.
Así fue que se pudo examinar el impacto de este gen en cada uno de los tipos de células. Los resultados más importantes se encontraron en las neuronas, donde se observó una reducción significativa de dos proteínas clave (APOE y CLU) que carecían del gen SORL1. Este descubrimiento es importante, ya que, sin estas dos proteínas, las neuronas no pueden regular correctamente los lípidos, lo que puede disminuir la capacidad de las neuronas para comunicarse entre ellas.
“Nuestra investigación apunta a la importancia de desarrollar intervenciones dirigidas a estos y otros caminos moleculares de la enfermedad de Alzheimer. Cuanto más comprendamos las diferencias específicas de cada subtipo de la enfermedad, mejor podremos diseñar intervenciones terapéuticas racionales para tratar de solucionar el problema que impulsa principalmente la enfermedad en cada paciente”, concluyó Tracy Young-Pearse, autora de la investigación.
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