La retención de líquidos o hidropesía es un trastorno inflamatorio que se desarrolla cuando el cuerpo no elimina los líquidos que se acumulan en sus tejidos. Adaptar las dietas a esta afección es fundamental para que los efectos de esta problemática pasen a mayores.
Este padecimiento es un síntoma de algunas patologías que comprometen la salud renal, cardiovascular y de las articulaciones. También puede ser común en el embarazo, como efecto secundario de algunos medicamentos, en las personas sedentarias, como consecuencia de cambios hormonales, por un consumo excesivo de sal y el sobrepeso.
Si bien, algunas veces se requiere la intervención de un profesional para su tratamiento, la mayoría de los casos se pueden solucionar de forma natural. Sin embargo es imprescindible consultar con un médico para poder descartar cualquier problema de salud que lo cause y para evitar sus posibles complicaciones.
La retención de líquidos se caracteriza por una hinchazón notoria en las extremidades, casi siempre acompañada con una incómoda sensación de pesadez y hormigueo. Además, suele destacar la presencia de fóvea. Esta se puede detectar si al presionar con los dedos la zona afectada, el hundimiento queda presente unos segundos después de retirarlo.
En general, una de las primeras medidas dietéticas es la retirada de la sal añadida y de los productos procesados con mucho sodio. Además, es aconsejable introducir muchos alimentos frescos, destacando frutas, verduras, granos integrales y proteínas magras.
Un ejemplo de los alimentos que pueden contribuir puede ser la piña, que es una fruta con un alto contenido de agua, lo que puede ayudar a eliminar líquidos retenidos. Por otra parte, el té verde es una bebida que contiene pequeñas cantidades de cafeína, lo que podría ser origen de sus propiedades diuréticas. Así que juntos, constituyen una bebida muy adecuada para este problema, siempre que se tenga una buena tolerancia al té.
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Cómo preparar el licuado mágico de piña con efecto diurético
Ingredientes
- 5 fresas.
- 2 rodajas de piña.
- 1 cucharada de semillas de lino (10 gramos).
- ½ vaso de té verde (100 mililitros).
Preparación
Lo primero es lavar las fresas y cortar el cabito. Una vez cumplido este paso, se las puede cortar en trozos porque así será más fácil licuarlas. Luego hay que cortar las rodajas de la piña y también reducirlas a pequeños cortes.
Con la fruta lista, se la coloca en el vaso de la licuadora. Allí se puede agregar las semillas y el té verde, que, además de aportar los nutrientes necesarios, también es fundamental para dar el líquido que el batido necesita para mezclarse bien. Cuando se haya alcanzado la consistencia homogénea, ya estará listo para servir y disfrutar.
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