La Secretaría de Salud de México estima que entre un 20 % y un 30 % de la población mundial presenta hígado graso (esteatosis hepática no alcohólica). Por eso, es importante hacer dietas que ayuden a combatir este padecimiento.
La vitamina C y pectina tienen un efecto antiinflamatorio y por eso son fundamentales en dietas de este estilo.
El licuado mágico de tres ingredientes que combate el hígado graso
La Secretaría de Salud de México estima que entre un 20 % y un 30 % de la población mundial presenta hígado graso (esteatosis hepática no alcohólica). Por eso, es importante hacer dietas que ayuden a combatir este padecimiento.
Una de las causas más frecuentes del hígado graso son las alteraciones crónicas en las pruebas de función hepática en individuos que no presentan síntomas. De acuerdo a la Subsecretaría de Prevención y Promoción de la Salud (SPPS), ocurre cuando la acumulación de grasa en las células hepáticas provoca inflamación del hígado, lo que puede desarrollar fibrosis (cicatriz por la inflamación constante) y, finalmente, provocar daño hepático crónico o cirrosis.
Existen condiciones que se asocian con la presencia de este padecimiento como obesidad, diabetes mellitus, dislipidemia metabólica relacionada con los lípidos y colesterol, pérdida rápida de peso, el uso de ciertos medicamentos (como los glucocorticoides) y/o la exposición a petroquímicos.
El diagnóstico de hígado graso se realiza mediante ultrasonografía, pruebas de función hepática y biopsia hepática; habitualmente se sospecha de esta afección en personas con esas enfermedades y se trata la causa para evitar que el hígado graso se complique en padecimientos más graves.
Por lo anterior es muy importante llevar una alimentación adecuada y balanceada, además, de realizar actividad física diaria. Entonces, un batido de frutas no puede faltar en las dietas. En este caso, es ideal el que incluye remolacha, limón y jengibre.
Más allá de fármacos, existen jugos y batidos naturales que por sus vitaminas y nutrientes son una solución para diferentes enfermedades, y el hígado graso no es la excepción. La potente combinación de fitonutrientes -incluyendo ácido fenólico, flavonoides y carotenoides- hace que la remolacha pueda funcionar como agente liberador de toxinas.
Además, su gran contenido de hierro también ayuda a purificar la sangre y en jugos batidos se potencia el beneficio de sus nutrientes.
Por su lado, el jengibre resulta un poderoso antiinflamatorio y antioxidante que ayuda a eliminar las grasas del hígado y reducir la inflamación. Según un artículo publicado en Nutrition Facts, consumir una cucharadita de jengibre molido por día puede ayudar a la desinflamación y mejorar la función hepática.
Lo primero que hay que hacer es pelar la remolacha y cortarla en trozos. Luego hay que sumar el jengibre, el jugo de limón exprimido y mezclar los tres ingredientes con un vaso grande de agua. Lo que recomiendan los expertos es beber en el momento para aprovechar su efecto
Para una mejor absorción, se puede beber en ayunas o junto al desayuno. Lo ideal, recomiendan, es tomarlo todos los días durante dos semanas y posteriormente cada tres días durante dos meses para luego llevar a cabo los análisis comparativos.
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