El estado de Guerrero resguarda diversos destinos que mantienen vivas las costumbres culinarias y culturales de la región. Entre estas demarcaciones, una comunidad en particular ha capturado la atención debido al arraigo de sus prácticas comunitarias y la especialización de su gente.
El pueblito de Guerrero reconocido por sus tradiciones y tortilleros que es ideal para visitar en julio 2026
Una localidad guerrerense destaca a nivel nacional por la preservación de su legado cultural y el oficio emblemático de sus habitantes.
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El pueblito de Guerrero que debes conocer.
La labor diaria de sus pobladores no solo dinamiza la economía local, sino que también forma parte de la identidad gastronómica que define a la zona. Este reconocimiento resalta el valor de los oficios tradicionales frente al crecimiento de los procesos industriales modernos.
Existen destinos en nuestro país que cautivan por su esencia natural y autenticidad, sin requerir grandes campañas publicitarias para enamorarte. Uno de ellos es Tlamacazapa, una pequeña localidad nahua en el estado de Guerrero, situada a tan solo 15 kilómetros del reconocido Pueblo Mágico de Taxco de Alarcón. Enclavada entre montañas de piedra caliza, esta comunidad resguarda con gran orgullo una de las tradiciones artesanales más puras de México: el tejido con hoja de palma.
Cómo es Tlamacazapa, el pueblito de Guerrero con excelente gastronomía.
Además de su riqueza artesanal, este destino sorprende con una oferta gastronómica profunda, repleta de sazones que no se hallan fácilmente en otras partes del territorio nacional. Si te apasionan las vivencias genuinas y sin pretensiones, este rincón guerrerense debe formar parte de tus próximos viajes.
El origen de la palabra Tlamacazapa deriva del náhuatl y se traduce como “hombres del miedo”. La historia cuenta que, durante la época de la Conquista, los pobladores originarios abandonaron los fértiles valles para esconderse en estas escarpadas alturas, eligiendo una vida de carencias en la montaña antes que someterse a la servidumbre.
Hoy en día, la comunidad se conforma por tres barrios de gran tradición —San Juan, San Lucas y Santiago—, establecidos por aquellas primeras familias refugiadas. Durante cientos de años, el pueblo se mantuvo prácticamente incomunicado; de hecho, su primer camino para autos se abrió hasta 1977 y la conexión vial hacia Taxco se logró apenas a inicios de la década de los ochenta. Previo a esto, la única forma de descender era caminando a través de senderos pedregosos.
La identidad de Tlamacazapa está profundamente ligada a la palma. Más de la mitad de sus casi 6,800 habitantes se dedican a trabajar esta hoja, un oficio ancestral que se hereda de generación en generación, enseñándose en los hogares desde la primera infancia.
El método de elaboración es minucioso y fascinante:
- Se recolecta la palma tierna directamente en los cerros cercanos al pueblo.
- Se hierve en agua para darle suavidad.
- Se deja secar bajo el sol durante varios días hasta alcanzar la firmeza y el tono ideal.
- Justo antes de comenzar a trabajarla, se vuelve a humedecer para regresarle su flexibilidad.
Finalmente, los artesanos aplican una técnica basada en nudos, la cual es el sello característico de la región.
Completar una de estas piezas puede tomar un mínimo de diez días. ¿Cuál es el resultado? Desde manteles, bolsos, canastos y tapetes, hasta sus inigualables tortilleros, los cuales no solo son útiles para conservar el calor de las tortillas, sino que son verdaderas obras de arte creadas con mucha dedicación. Cabe destacar el esfuerzo del colectivo AC Palma, que ha colaborado con los creadores locales para posicionar sus productos a nivel nacional, garantizando así un pago justo por su labor.
Para adquirir estas artesanías, puedes visitar los talleres directamente en el pueblo durante la semana, buscar sus puestos en ferias culturales de la CDMX, o bien, contactarlos mediante las redes sociales de los propios artesanos locales.
