América ha sido sacudida los últimos meses por una serie de movimientos telúricos de gran magnitud que han dejado miles de víctimas y severos daños materiales. La tragedia comenzó el 24 de junio con un sismo doblete en Venezuela (7.2 y 7.5 de magnitud) que devastó la región de La Guaira. A esto le siguió un terremoto de 7.4 en el departamento del Chocó, Colombia, el 10 de agosto, y apenas este jueves 20 de agosto, un nuevo sismo de magnitud 7.2 encendió las alertas en Ayacucho, Perú.
Fuertes terremotos en Venezuela, Colombia y Perú en 2026: ¿aumentan las chances de un mega sismo en México este año?
Aunque el país comparte la intensa actividad del Cinturón de Fuego del Pacífico, expertos del Servicio Sismológico Nacional (SSN) aclaran que los eventos en Sudamérica no tienen relación directa ni aumentan el riesgo sísmico en territorio nacional.
-
Temblor en México: magnitud y epicentro de todos los sismos de hoy, jueves 20 de agosto 2026
-
Temblor en Chiapas hoy, miércoles 19 de agosto 2026: de cuánto fue la magnitud del sismo
La falla de San Andrés.
Ante este panorama, la pregunta en la mente de muchos mexicanos es inevitable: ¿estos eventos son un presagio de un gran terremoto en México para lo que resta de 2026? La respuesta corta, respaldada por la comunidad científica, es no. Aunque México, Colombia y Perú comparten su ubicación a lo largo del Cinturón de Fuego del Pacífico —la zona con mayor actividad sísmica del mundo—, los sistemas de fallas y las placas tectónicas involucradas son independientes.
Diferencias de las placas tectónicas entre Sudamérica y México
-
Sudamérica: Los recientes sismos en Colombia y Perú responden a la interacción entre las placas de Nazca y Sudamericana, mientras que el devastador evento en Venezuela fue producto del roce entre la placa del Caribe y la Sudamericana.
México: La sismicidad en territorio mexicano está dictada principalmente por la subducción de la placa de Cocos y la placa de Rivera por debajo de la placa Norteamericana.
La liberación de energía a miles de kilómetros de distancia, como ocurrió en La Guaira o el Chocó, no "viaja" por la corteza terrestre para detonar sismos en la costa del Pacífico mexicano o en la brecha de Guerrero.
El mito de la "temporada de sismos"
Con la llegada de septiembre a la vuelta de la esquina —un mes que ha dejado profundas cicatrices en la memoria colectiva del país debido a los sismos de 1985, 2017 y 2022—, el miedo suele amplificarse. Sin embargo, el Servicio Sismológico Nacional (SSN) de la UNAM es tajante: los sismos no se pueden predecir ni existen temporadas sísmicas.
El hecho de que haya ocurrido una liberación de energía importante en Sudamérica no altera la probabilidad de que tiemble en México hoy, mañana o en diez años. El país es sísmicamente activo por naturaleza y la única herramienta verdaderamente efectiva es la prevención.
En lugar de ceder al pánico frente a las noticias internacionales, las autoridades de Protección Civil recomiendan canalizar esa inquietud hacia la preparación. Revisar las estructuras de las viviendas, tener a la mano una mochila de emergencia con documentos vitales y establecer protocolos de evacuación claros con la familia son acciones que sí marcan la diferencia.
Sudamérica atraviesa un momento crítico que demanda solidaridad internacional, pero desde la perspectiva geológica, México sigue su propio curso tectónico.


