9 de octubre 2024 - 17:00

Harvard: cuál es el método para que tus hijos sean amables

La prestigiosa universidad dio algunos consejos para la crianza de un hijo amable: entérate qué prácticas son saludables.

Harvard dio algunos tips para criar a tu hijo y sea amable: checa aquí qué hacer. 

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Los estudios realizados por la Universidad de Harvard siempre han sido referentes en el campo académico, y sus investigaciones sobre el desarrollo infantil y la crianza no son la excepción. La prestigiosa institución ha liderado proyectos que buscan entender cómo los valores familiares influyen en la formación del carácter de los niños. A través de proyectos como “Making Caring Common”, Harvard ha abordado la importancia de inculcar la empatía y la amabilidad en los hijos desde una edad temprana.

En un mundo donde el éxito personal y la competencia son muy valorados, los estudios de Harvard subrayan que es igualmente crucial criar a los hijos con una sólida base de empatía, comprensión y solidaridad. La amabilidad no solo contribuye a una mejor convivencia en sociedad, sino que también fortalece el desarrollo emocional y relacional de los niños.

Este estudio ha revelado que, aunque la mayoría de los padres quiere que sus hijos sean amables, muchos niños perciben que el éxito o la felicidad personal son más importantes para sus progenitores. A continuación, te explicamos cómo puedes fomentar la amabilidad en tu hijo, siguiendo las recomendaciones de Harvard.

padre

Cómo educar a tu hijo para que sea amable, según Harvard

Crear oportunidades cotidianas para practicar la empatía y la solidaridad

La práctica constante de la amabilidad es una de las principales recomendaciones de Harvard para los padres. Los niños necesitan oportunidades diarias para desarrollar empatía y solidaridad. Esto se puede lograr mediante actividades simples, como ayudar a un amigo con la tarea, colaborar en las tareas domésticas o participar en proyectos comunitarios. Es en estos pequeños actos de generosidad donde los niños comienzan a entender el valor de cuidar a los demás.

Además, la repetición y la rutina son esenciales. Es importante que estas acciones no sean esporádicas, sino parte de su día a día. Los padres deben crear un entorno donde los actos de bondad y empatía sean celebrados y valorados. Así, el niño asociará la amabilidad con una experiencia positiva y gratificante, lo que le motivará a seguir practicándola.

Otro aspecto clave es enseñar a los niños a gestionar sus emociones negativas. Sentimientos como la ira, el miedo o la frustración pueden impedir que actúen de manera amable. Los padres deben proporcionar herramientas para que los hijos aprendan a identificar y manejar estas emociones. Actividades como la meditación, la respiración profunda o el diálogo abierto pueden ayudar a los niños a procesar sus sentimientos y, de este modo, actuar de forma más empática.

Ampliar el círculo de preocupación

Uno de los consejos más valiosos de Harvard es enseñar a los niños a preocuparse no solo por su círculo cercano, sino también por aquellos que están fuera de su entorno cotidiano. La amabilidad no debe limitarse a familiares o amigos; debe extenderse a cualquier persona que pueda necesitar ayuda, incluso desconocidos. Para fomentar esto, los padres pueden enseñar a sus hijos a estar atentos a las necesidades de los demás y a buscar formas de ayudar, ya sea ofreciendo apoyo emocional a un compañero de clase o involucrándose en actividades de voluntariado.

Una de las estrategias que propone Harvard es la de "acercarse y alejarse". Los niños deben aprender a “acercarse” para entender las necesidades inmediatas de quienes los rodean, pero también a “alejarse” para ver el panorama completo, comprendiendo que existen problemas más grandes en la sociedad que también requieren su atención. Esta combinación de empatía cercana y global promueve en los niños un sentido de justicia y equidad, preparándolos para ser adultos más conscientes y comprometidos con la comunidad.

Ser un ejemplo de amabilidad y empatía

Los padres son el primer modelo de conducta que los hijos observan. Harvard recalca la importancia de ser un ejemplo coherente de empatía y solidaridad. No se trata de ser un padre perfecto, sino de mostrar autenticidad en las acciones y reconocer los errores cuando ocurren. Los niños observan cómo sus padres tratan a los demás y, en gran medida, imitan ese comportamiento.

Por ejemplo, si los padres son amables con los demás y demuestran preocupación por la justicia, los hijos seguirán ese ejemplo. Incluso los pequeños actos de amabilidad, como ofrecer ayuda a un vecino o donar a una causa solidaria, pueden tener un impacto duradero en los niños. También es útil que los padres hablen sobre sus propios sentimientos y emociones, mostrando que es natural y necesario gestionar las emociones para poder ser empáticos.

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