El Día de la Candelaria es, posiblemente, la fecha más esperada por el paladar nacional, pero también una de las más temidas por quien debe cocinar. El miedo a que la masa quede "pintada" o el tamal "seco" es real. Sin embargo, existe una técnica que pocos aplican y que garantiza una textura de nube: el uso del caldo de cocción frío y el reposo de la masa.
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