11 de febrero 2026 - 11:12

Loba salvaje aparece en Los Ángeles por primera vez en 90 años: ¿pueden llegar también a Baja California?

El avistamiento de un ejemplar con collar de rastreo en las montañas de Santa Clarita marca un hito en la recuperación de la especie. Su constante avance hacia el sur abre el debate sobre el restablecimiento de corredores biológicos hasta la frontera mexicana.

Aparición de loba BEY03F en Los Ángeles.

Aparición de loba BEY03F en Los Ángeles.

Un acontecimiento sin precedentes en la historia reciente de la fauna norteamericana ha sacudido a la comunidad científica y a las autoridades ambientales de California. El Departamento de Pesca y Vida Silvestre de California (CDFW, por sus siglas en inglés) confirmó que una loba salvaje ha ingresado a la zona silvestre del condado de Los Ángeles.

Este suceso marca la primera vez en al menos un siglo que se documenta la presencia de este superdepredador en la región metropolitana, y representa el punto más al sur del estado donde se ha logrado rastrear a un lobo gris. El avance incesante de la especie en dirección a la frontera sur plantea una pregunta inevitable: ¿estamos ante el inminente cruce de estos cánidos hacia territorio mexicano?

BEY03F LA loba

El largo viaje de "BEY03F"

La protagonista de esta historia es una loba gris de tres años de edad identificada por los biólogos como BEY03F. Equipada con un collar de rastreo satelital desde mayo del año pasado, el animal fue detectado la mañana de este sábado en las escarpadas montañas de Santa Clarita, en el norte del condado angelino.

De acuerdo con el sistema de telemetría, la loba abandonó a su manada en el condado de Tulare hace aproximadamente una semana, emprendiendo un viaje en solitario hacia el sur.

Axel Hunnicutt, coordinador estatal de lobos grises del CDFW, detalló la naturaleza de este comportamiento: el viaje de BEY03F "aún no ha terminado". Según el experto, la loba se encuentra en una etapa de dispersión buscando pareja y un territorio propio. El hecho de que continúe en constante movimiento es un claro indicador de que aún no ha encontrado un ecosistema adecuado ni un compañero para establecer una nueva manada.

Un siglo de ausencia por la industria ganadera

Para entender la magnitud de este avistamiento, es necesario retroceder a principios del siglo XX. La especie (Canis lupus) fue prácticamente erradicada de California y de gran parte del suroeste de Estados Unidos y el norte de México debido a un agresivo programa gubernamental de exterminio, diseñado específicamente para proteger los intereses de la industria ganadera.

La lenta y compleja recuperación de la especie no comenzó a dar frutos en la región hasta fechas muy recientes:

  • 2011: El famoso lobo bautizado como OR-7 cruzó desde Oregón, convirtiéndose en el primer lobo salvaje confirmado en California en casi 90 años, antes de retornar a su estado de origen.
  • 2020: Las autoridades documentaron la existencia de apenas ocho lobos grises en todo el estado (registrando la muerte de uno ese mismo año).
  • 2023: Se confirmó el establecimiento de una nueva manada en el Bosque Nacional Sequoia (condado de Tulare), conformada por al menos cinco lobos (una hembra adulta descendiente directa de OR-7 y cuatro crías).

Aunque aún no se ha determinado con certeza si BEY03F pertenece a esta última manada del Bosque Sequoia, su trayectoria demuestra una notable capacidad de adaptación.

¿Pueden cruzar hacia México?

La llegada de un lobo salvaje al condado de Los Ángeles —a unas pocas horas en automóvil de la frontera con Baja California— ha reavivado las esperanzas de los conservacionistas sobre la viabilidad de los corredores biológicos transfronterizos.

Históricamente, el lobo gris habitó desde Canadá hasta el centro de México. Si bien en la República Mexicana existen esfuerzos aislados para la reintroducción de la subespecie endémica (el lobo gris mexicano o Canis lupus baileyi), el avance natural de las manadas del norte hacia latitudes meridionales sugiere que la especie está recuperando su antiguo territorio a una velocidad sorprendente.

Si BEY03F u otros ejemplares en dispersión continúan encontrando presas y evadiendo el conflicto con asentamientos humanos y ranchos ganaderos, no es descabellado proyectar que, en la próxima década, los ecosistemas del norte de México vuelvan a escuchar el aullido de lobos que han cruzado la frontera por su propio pie.

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