Aunque hoy suene improbable, México y Rusia sí compartieron frontera durante cerca de dos décadas en el siglo XIX, en un episodio poco conocido de la historia continental que tuvo lugar en la costa del Pacífico norte de América.
México y Rusia compartieron frontera durante 20 años: cuándo fue y de qué territorios eran vecinos
El Imperio Ruso tuvo presencia en América en el siglo XIX y se ubicó junto al territorio mexicano, que era más extenso que el actual.
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México y Rusia compartieron frontera durante dos décadas en el siflo XIX.
El contacto territorial ocurrió entre 1821 y 1841, cuando el naciente Estado mexicano heredó los dominios de la Corona española en América del Norte y colindó, de manera indirecta, con el Imperio ruso, que entonces controlaba Alaska y algunos asentamientos más al sur.
¿Cuándo fueron vecinos México y Rusia?
El punto de partida fue 1821, año de la Independencia de México. Con ella, el país asumió la soberanía sobre los territorios de Alta California, que se extendían hacia el norte del actual estado de California, muy cerca de las posesiones rusas en América.
En ese mismo periodo, Rusia dominaba Alaska —entonces conocida como América Rusa— y mantenía asentamientos comerciales en la costa del Pacífico. El más importante fue Fuerte Ross, fundado en 1812 en lo que hoy es el norte de California.
Durante esos años, el límite sur de la expansión rusa y el límite norte del territorio mexicano quedaron separados por una franja mínima, lo que en términos geopolíticos configuró una frontera efectiva, aunque poco vigilada y mayormente marítima.
¿Qué territorios compartían frontera?
La vecindad se dio entre:
- Alta California, territorio mexicano que abarcaba gran parte de lo que hoy es California, Nevada, Utah y partes de Arizona.
- América Rusa, especialmente Alaska y los asentamientos rusos más australes, como Fuerte Ross.
El límite no fue producto de un tratado directo entre México y Rusia, sino de acuerdos previos entre potencias imperiales. En particular, el Tratado Adams-Onís (1819) entre España y Estados Unidos, y los convenios firmados por Rusia con Estados Unidos y el Reino Unido en 1824 y 1825, que fijaron el límite sur de la influencia rusa en el paralelo 54°40′ norte.
México heredó esas fronteras al independizarse, lo que dio lugar a la convivencia territorial indirecta con el imperio zarista.
El fin de una frontera inesperada
La relación fronteriza terminó en 1841, cuando Rusia decidió abandonar y vender Fuerte Ross debido a su escasa rentabilidad económica. El asentamiento fue adquirido por el empresario John Sutter, marcando el retiro definitivo ruso del territorio que limitaba con México.
Años más tarde, en 1867, Rusia vendería Alaska a Estados Unidos, cerrando por completo su presencia en América del Norte continental.


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