Guerrero vio nacer a uno de los personajes más influyentes en la historia de la exploración espacial mexicana. Rodolfo Neri Vela no solo se convirtió en el primer astronauta mexicano en viajar al espacio, sino que también consolidó una trayectoria como ingeniero, investigador y profesor que marcó un antes y un después para la ciencia nacional.
Su participación en una misión de la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA, por sus siglas en inglés) colocó a México en el escenario internacional de la exploración espacial. A partir de ese momento, su nombre quedó ligado a uno de los mayores logros científicos alcanzados por un mexicano.
Más allá de aquella histórica misión, el especialista ha dedicado gran parte de su vida a la investigación, la formación de nuevos ingenieros y la divulgación científica. Su carrera demuestra que la preparación académica y la innovación pueden trascender fronteras y convertirse en un referente para nuevas generaciones.
La educación del astronauta Rodolfo Neri Vela
Rodolfo Neri Vela nació el 19 de febrero de 1952 en Chilpancingo de los Bravo, estado de Guerrero. Durante su infancia se trasladó junto con su familia a la Ciudad de México, donde inició el camino académico que más tarde lo llevaría a convertirse en una figura destacada de la ingeniería espacial.
Su formación profesional comenzó en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), donde obtuvo en 1975 el título de ingeniero mecánico electricista con especialidad en comunicaciones. Esa preparación fue el punto de partida para una carrera enfocada en las telecomunicaciones y la tecnología.
El primer mexicano en viajar al espacio abrió una nueva etapa para la exploración científica del país.
El interés por ampliar sus conocimientos lo llevó al Reino Unido, donde cursó una maestría en sistemas de telecomunicación en la Universidad de Essex. Posteriormente obtuvo el grado de doctor en radiación electromagnética en la Universidad de Birmingham y realizó investigaciones posdoctorales centradas en guías de ondas. Antes de llegar a la universidad, también desarrolló una sólida formación en instituciones educativas de la Secretaría de Educación Pública (SEP) y en planteles de la UNAM, donde fortaleció las bases científicas que posteriormente definirían su trayectoria profesional.
La trayectoria profesional del astronauta Rodolfo Neri Vela
Tras concluir sus estudios de posgrado, Rodolfo Neri Vela comenzó una carrera dedicada a la investigación científica y al desarrollo tecnológico. Su experiencia se concentró especialmente en las telecomunicaciones, la propagación de ondas electromagnéticas y la comunicación vía satélite.
Uno de los espacios donde dejó mayor huella fue la Facultad de Ingeniería de la UNAM, institución en la que ha impartido asignaturas relacionadas con matemáticas, teoría electromagnética, circuitos eléctricos, análisis de señales, antenas y sistemas de comunicación satelital.
También colaboró con organismos especializados en ingeniería tanto en México como en el extranjero. Entre ellos destacan asociaciones de ingenieros eléctricos y electrónicos de Estados Unidos y Reino Unido, además de colegios profesionales mexicanos vinculados con la ingeniería mecánica y eléctrica.
Entre 2010 y 2011 participó en la creación de la Agencia Espacial Mexicana (AEM), organismo que buscó impulsar el desarrollo de proyectos espaciales nacionales. Años después expresó públicamente su preocupación por la reducción de actividades, personal y presupuesto de la institución, al considerar que estos cambios podrían afectar el crecimiento del sector espacial mexicano.
Su misión permitió realizar experimentos diseñados por investigadores nacionales en órbita.
La experiencia en vuelo espacial del astronauta Rodolfo Neri Vela
El momento más importante de su carrera llegó en 1985, cuando fue seleccionado como especialista de misión para participar en el vuelo STS-61-B del transbordador espacial Atlantis. La misión fue resultado de un programa de colaboración entre la entonces Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) y la NASA, permitiendo que México tuviera por primera vez un representante en una misión espacial tripulada.
Durante el viaje se realizaron experimentos desarrollados por científicos mexicanos, además del despliegue de tres satélites de comunicaciones: Morelos II, AUSSAT II y SATCOM K-2, considerados fundamentales para ampliar la infraestructura internacional de telecomunicaciones de aquella época. El lanzamiento ocurrió el 26 de noviembre de 1985 desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida, mientras que el regreso se realizó el 3 de diciembre en la Base Edwards, California.
Al concluir la misión, Rodolfo Neri Vela había completado 108 órbitas alrededor de la Tierra, recorrido aproximadamente 3.8 millones de kilómetros y permanecido más de 165 horas en el espacio, cifras que consolidaron su lugar en la historia de la exploración espacial latinoamericana.
Uno de los episodios más curiosos de ese viaje ocurrió fuera del ámbito científico. Neri Vela solicitó tortillas de trigo para su alimentación durante la misión, ya que resultaban más prácticas que el pan tradicional al no producir migajas en condiciones de microgravedad. Con el paso del tiempo, las tortillas se incorporaron de manera habitual al menú de las tripulaciones de la NASA y de la Estación Espacial Internacional (EEI).
Qué hace hoy en día el astronauta Rodolfo Neri Vela
Después de su histórica misión, Rodolfo Neri Vela ha enfocado gran parte de su actividad profesional en la enseñanza y la divulgación del conocimiento científico. Continúa ofreciendo conferencias en distintas regiones del país, donde comparte experiencias sobre ingeniería, exploración espacial, innovación y desarrollo tecnológico. Además, motiva a estudiantes a seguir carreras relacionadas con la ciencia y las matemáticas.
Décadas después de su histórico vuelo, continúa impulsando la educación y la divulgación científica.
Su labor también ha trascendido el ámbito académico. En 2016 participó en el doblaje latinoamericano de la película Buscando a Dory, donde prestó su voz al narrador del Instituto de Vida Marina, un reconocimiento a su relevancia dentro de la comunidad científica mexicana.
Más recientemente, su trayectoria volvió a cobrar protagonismo con el documental "Neri Vela: Espacio sin Límites", estrenado en 2025 para conmemorar el 40 aniversario de su histórica misión espacial. A más de cuatro décadas de aquel vuelo que hizo historia, Rodolfo Neri Vela sigue siendo una de las figuras más importantes de la ciencia mexicana. Su legado no solo se mide por haber sido el primer mexicano en llegar al espacio, sino también por su permanente contribución a la educación, la investigación y la formación de futuras generaciones de científicos e ingenieros.