El certamen de belleza más importante del país ya tiene a su nueva reina absoluta. María Vargas se coronó como la flamante Miss Universo México 2026 durante la magna ceremonia celebrada este fin de semana en las exclusivas playas de Los Cabos, Baja California.
Con un porte inigualable y una preparación integral, la joven buscará emular el éxito de su antecesora. El objetivo central es competir en la próxima edición internacional en San Juan, Puerto Rico, para traer a casa la quinta corona mundial y refrendar el campeonato obtenido por la tabasqueña Fátima Bosch en 2025.
Perfil de una reina: negocios, preparación y amor por sus raíces
Originaria de la localidad de Copalita, en el municipio de Zapopan, la jalisciense tiene 28 años de edad y es egresada de la licenciatura en Negocios Internacionales. Además de su éxito en las pasarelas, destaca en el ámbito profesional como fundadora de una empresa de productos artesanales elaborados en su tierra natal.
Su camino hacia la corona nacional requirió una disciplina férrea en múltiples áreas competitivas. Su arduo entrenamiento incluyó clases de pasarela, oratoria, manejo de emociones y ejercicios de meditación profunda. Ella misma ha expresado que su mayor fuente de inspiración proviene del contacto directo con la naturaleza para encontrar su mejor versión.
El deslumbrante camino hacia el triunfo definitivo
Durante la gala del sábado 29 de agosto, la representante superó con brillantez las etapas clasificatorias. En la ronda de semifinalistas, acaparó los reflectores luciendo un espectacular vestido de gala plateado con una elegante capa. Posteriormente, consolidó su puntaje más alto al modelar un sobrio pero imponente bikini oscuro frente al atardecer sudcaliforniano.
La etapa de preguntas fue decisiva para superar a Mariana Macías, representante de Michoacán, quien logró el segundo lugar. Con gran seguridad frente al jurado, la tapatía sentenció que el verdadero valor de una mujer radica en su espíritu de servicio a los demás, un discurso emotivo que le valió el apoyo unánime de los jueces.
El cuadro de honor de este certamen nacional quedó completado por grandes exponentes. La tercera posición correspondió a Fernanda Abaroa de Guerrero; el cuarto puesto fue para Génesis Vera de Veracruz; mientras que el quinto lugar se lo adjudicó Ximena Ochoa, digna representante de la Ciudad de México.