ver más
28 de abril 2026 - 15:00

Televisa pierde su "carro completo": el G8 que busca arrebatarle el timón a Chapultepec

El control histórico de la Liga MX pende de un hilo ante la rebelión de ocho clubes que buscan cambiar las reglas del juego y el poder del G8.

ver más

 Televisa pierde su "carro completo": el G8 que busca arrebatarle el timón a Chapultepec

La silla del poder en el fútbol mexicano está dejando de tener un solo dueño. Durante décadas, Televisa ha dictado el ritmo, las pausas y los destinos de la pelota en México, pero hoy ese guion parece estar llegando a su última página. Un bloque de ocho equipos, con el músculo financiero del norte y la visión empresarial del Bajío, ha decidido que la estructura actual es obsoleta y que la toma de decisiones debe dejar de ser un monólogo para convertirse en un debate plural.

Este movimiento no es un simple rumor de pasillo en la Federación Mexicana de Fútbol. Se trata de una estrategia orquestada por el bloque denominado G8, integrado por Chivas, Toluca, Rayados, Tigres, Pachuca, León, Atlético de San Luis y FC Juárez. Estas instituciones han levantado la mano para exigir que los hilos del torneo nacional pasen por un proceso de fiscalización más riguroso, reduciendo la dependencia histórica que el balompié local tiene hacia la empresa de Emilio Azcárraga.

La sacudida interna ocurre en un momento de vulnerabilidad para el modelo tradicional. Mientras la Selección Mexicana busca identidad y los estadios intentan recuperar su brillo, este grupo de clubes propone una reingeniería administrativa que promete separar los intereses comerciales de la televisora de la gestión deportiva de la Liga MX. El objetivo es claro: democratizar el balón antes de que el mundo ponga sus ojos en México durante el Mundial 2026.

Televisa y el surgimiento del G8 como contrapeso real

La hegemonía de Televisa enfrenta su desafío más serio en años debido a la cohesión de este bloque opositor. A diferencia de otros intentos de rebelión en el pasado, el G8 no solo tiene peso histórico, sino una solidez económica que les permite negociar de tú a tú. Equipos como Monterrey y Tigres, con el respaldo de grandes corporativos, junto a la visión de Jesús Martínez con Grupo Pachuca, han entendido que el crecimiento de la industria se ha estancado bajo el modelo centralizado actual.

emilio azcarraga america televisa

Los dueños de los clubes más influyentes del norte y el Bajío encabezan la propuesta de reestructura administrativa en la Federación.

La propuesta de este bloque no busca una ruptura caótica, sino una transición hacia un modelo de comités. En esta nueva estructura, áreas clave como la comercialización, el arbitraje y la dirección deportiva de la Liga MX y la FMF estarían supervisadas por representantes de diversos clubes. Esto evitaría que las decisiones se tomen detrás de una sola cortina, obligando a una transparencia que hasta ahora ha sido el gran pendiente del fútbol nacional.

Uno de los puntos que más ruido ha generado en la Asamblea de Dueños es la posible designación de un nuevo presidente para la Liga MX que no tenga ningún vínculo, presente o pasado, con Televisa. Aunque Mikel Arriola (Comisionado) e Ivar Sisniega (Presidente de la FMF) se mantendrían en sus puestos para dar continuidad a los proyectos vigentes, su margen de maniobra sería vigilado por estos nuevos órganos de control.

Los perfiles que ya se barajan para ocupar una dirección operativa de alto nivel provienen de las filas del Atlético de San Luis, Monterrey o Tigres. La intención es inyectar un perfil mucho más ejecutivo y menos político, enfocado en maximizar los ingresos de todos los clubes y no solo en proteger los activos de la empresa de San Ángel. Esta "independencia de gestión" es la pieza clave para que la Liga MX pueda competir a nivel global y mejorar su producto ante la llegada de nuevas plataformas de transmisión.

Televisa y el fin del monopolio de los derechos de transmisión

El debilitamiento del control de Televisa también es un reflejo de lo que ocurre en las pantallas. Hace diez años, era impensable ver un partido de la liga local fuera de las señales tradicionales de televisión abierta. Hoy, el panorama es radicalmente distinto. La irrupción del streaming y la diversificación de acuerdos han permitido que clubes como Chivas o los equipos de Grupo Pachuca exploren horizontes fuera de la señal de Chapultepec.

Esta fragmentación de los derechos de transmisión ha restado poder de negociación a la televisora y le ha dado autonomía a los clubes. Con un mercado más abierto, el G8 busca que la Liga MX funcione como una entidad comercial autónoma, similar al modelo de la Premier League o LaLiga, donde la liga misma es la que negocia los paquetes de televisión para repartir los ingresos de manera más equitativa, eliminando los tratos preferenciales que han existido históricamente.

estadio azteca cdmx

El Estadio Azteca, símbolo del poder de Chapultepec, observa cómo el mapa de decisiones del fútbol mexicano se desplaza hacia otras sedes.

El camino hacia la temporada 2026-2027 se perfila como el campo de batalla donde se definirá este nuevo orden. Si el G8 logra consolidar sus comités de revisión, la Liga MX entrará en una etapa de modernización forzada. El fútbol mexicano ya no puede permitirse ser administrado como un negocio familiar; la presión de los inversionistas extranjeros y la necesidad de elevar el nivel competitivo obligan a una apertura inmediata.

La estructura de poder está mutando de una verticalidad absoluta hacia una horizontalidad donde el voto de FC Juárez o Atlético de San Luis tenga un peso real frente a los "cuatro grandes". En este escenario, el éxito de la liga dependerá de qué tan rápido puedan los dueños soltar las viejas prácticas para abrazar un modelo de negocio donde el beneficio colectivo supere al beneficio de un solo grupo de comunicación. La moneda está en el aire y, por primera vez en mucho tiempo, parece que no caerá del lado de siempre.

Últimas noticias

Dejá tu comentario

Te puede interesar