El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó el memorándum de entendimiento de 14 puntos con Irán para ponerle un fin a la guerra en Medio Oriente tras casi cuatro meses y, sobre todo, restablecer el tránsito por el estrecho de Ormuz.
Los presidentes Donald Tump y Masoud Pezeshkian suscribieron a un memorándum de entendimiento con 14 punto para terminar el conflicto en el Golfo.
Estados Unidos e Irán firmaron un principio de acuerdo y se acerca el fin de la guerra en Medio Oriente.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó el memorándum de entendimiento de 14 puntos con Irán para ponerle un fin a la guerra en Medio Oriente tras casi cuatro meses y, sobre todo, restablecer el tránsito por el estrecho de Ormuz.
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La firma se llevó a cabo en el Palacio de Versalles, en Francia, donde el presidente estadounidense se encuentra para participar de la cumbre del G7. Su par iraní, Masoud Pezeshkian, suscribió de manera remota. Con las rúbricas, el documento ya entró en vigencia y fija un plazo de 60 días para alcanzar un acuerdo definitivo.
Entre los principales puntos del principio de entendimiento, destacan el cese inmediato y permanente de las operaciones militares entre las partes y sus aliados, aunque su implementación todavía genera dudas por los frentes abiertos en la región.
El memorándum incluye 14 puntos y fija una hoja de ruta para desescalar el conflicto en Medio Oriente. Como primer paso, Irán deberá garantizar la reapertura del estrecho de Ormuz —por donde circulaba la quinta parte del petróleo y del gas natural licuado comercializado en el mundo— y permitir el paso seguro de buques comerciales en ambas direcciones, entre el Golfo Pérsico y el mar de Omán, por un período inicial de 60 días.
A la vez, Estados Unidos comenzará a retirar el bloqueo naval sobre los puertos iraníes. El restablecimiento del tránsito marítimo será progresivo y dependerá de tareas técnicas y militares, entre ellas el desminado de la zona, que deberá completarse en un plazo máximo de 30 días.
Teherán también deberá abrir conversaciones con Omán y otros países del Golfo para definir un esquema futuro de administración y servicios marítimos en el estrecho.
Otro eje clave del entendimiento es el programa nuclear de Irán. En ese sentido, el gobierno iraní reafirmó que no adquirirá ni desarrollará armas nucleares, mientras que el destino del uranio enriquecido almacenado por Teherán quedará sujeto a un mecanismo acordado entre las partes.
El esquema de referencia prevé la dilución del material enriquecido dentro de Irán, bajo supervisión del Organismo Internacional de Energía Atómica. Ese punto será parte de la negociación que ambos países deberán cerrar en un plazo de 60 días, con posibilidad de prórroga únicamente si existe consentimiento mutuo. Si bien el acuerdo no resuelve de manera definitiva el conflicto nuclear, establece una base para una negociación integral.
El entendimiento también incluye compromisos vinculados con las sanciones económicas. De parte de Estados Unidos, se habilitará exenciones para permitir exportaciones de petróleo iraní, productos derivados y servicios asociados, incluidos transporte, seguros y operaciones bancarias.
Además, Washington se compromete a avanzar en un calendario para el levantamiento de restricciones, que deberá quedar definido dentro del acuerdo definitivo. También se prevé un mecanismo para liberar fondos y activos iraníes congelados o restringidos, bajo supervisión de una instancia ejecutiva de seguimiento.
Otro punto sensible es el plan de reconstrucción de Irán, estimado en 300.000 millones de dólares. El esquema estará impulsado por Estados Unidos y socios regionales, aunque no implicaría desembolsos directos del Tesoro norteamericano. La instrumentación de ese programa quedará sujeta a la negociación de los próximos 60 días.
Aunque el acuerdo marca una señal de distensión, la incertidumbre no cesa del todo ya que su aplicación enfrenta obstáculos políticos y militares. Uno de los principales puntos de tensión es el alcance del cese de hostilidades en otros frentes regionales, en especial en el Líbano, donde Israel —que no forma parte del memorándum y mantiene reparos sobre los compromisos asumidos— mantiene un enfrentamiento con Hezbollah, aliado de Irán.
Ese escenario puede condicionar la estabilidad del pacto, ya que una escalada en el frente libanés podría poner a prueba el alcance real del acuerdo.
En tanto, las concesiones económicas previstas para Irán y el margen de negociación que conserva Teherán sobre su programa nuclear son los principales puntos cuestionados en Estados Unidos.