El dólar bajó un 0,02% con respecto al jueves y cerró en 40,209 pesos, según la última cotización del Banco Central del Uruguay (BCU), acumulando dos jornadas consecutivas a la baja, aunque se mantiene dentro de la franja de los 40 pesos.
Tras los picos registrados la semana pasada, la divisa norteamericana busca un nuevo punto de equilibrio.
El mercado interbancario sigue sin dar señales de perforar hacia abajo la franja de los $40, nivel que se ha convertido en el nuevo soporte del mercado local.
El dólar bajó un 0,02% con respecto al jueves y cerró en 40,209 pesos, según la última cotización del Banco Central del Uruguay (BCU), acumulando dos jornadas consecutivas a la baja, aunque se mantiene dentro de la franja de los 40 pesos.
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La divisa estadounidense se mantiene al alza a nivel anual con un 2,99%, mientras que en el mes acumula una caída del 0,67%. En ese marco, hace 21 jornadas consecutivas que la cotización se mantiene por encima de los 40 pesos.
En la pizarra de referencia del Banco República (BROU), el dólar billete minorista se ofreció a 38,95 pesos para la compra y 41,35 pesos para la venta. Por su parte, el valor preferencial del dólar eBROU estuvo en 39,45 pesos para la compra y en 40,85 para la venta.
La stablecoin Tether (USDT), de paridad 1:1 con el dólar, cotizó esta tarde para la compra en línea en el mercado peer-to-peer (P2P) de Binance desde los 42,25 pesos hasta los 44,50 pesos.
La cotización del dólar en la Bolsa Electrónica de Valores del Uruguay (Bevsa) bajó y finalizó en 40,150 pesos, siendo el valor máximo 40,250 pesos, mientras que el mínimo de 40,150 pesos. Se realizaron 50 transacciones en el mercado de cambios con un monto total de operaciones de más de 27,6 millones de dólares.
El índice del dólar global registró un retroceso del 0,18%, marcando su sexta jornada consecutiva a la baja, la racha negativa más extensa en lo que va del año. A pesar del inicio de un bloqueo naval estadounidense sobre puertos iraníes tras el fracaso de las conversaciones de paz, la divisa estadounidense perdió impulso en sintonía con un leve repliegue en los precios del petróleo. Aunque el crudo Brent y el WTI mantienen alzas diarias cercanas al 4%, la moderación respecto a los máximos de la sesión enfrió la demanda del billete verde como refugio seguro.
La escalada de tensión en Medio Oriente ha disparado el precio del petróleo un 40% desde febrero, alimentando los temores globales de estanflación (estancamiento con alta inflación). Sin embargo, desde la Reserva Federal se intenta dar señales de calma; Austan Goolsbee (Fed de Chicago) sugirió que los mercados de futuros descuentan un shock energético de corta duración. Esta percepción ha permitido que divisas sensibles al riesgo, como el dólar australiano y el neozelandés, logren avanzar frente a la moneda estadounidense en un contexto de alta volatilidad.
En el plano europeo, el gran protagonista fue el florín húngaro, que se disparó un 3,69% frente al dólar, alcanzando niveles no vistos desde 2022. El mercado reaccionó con optimismo ante la derrota electoral de Viktor Orbán frente al partido Tisza, interpretando el cambio de mando como una señal de mayor estabilidad institucional. En conjunto, el mercado global parece mostrar una "moderación inesperada" ante el conflicto bélico, priorizando los cambios en los términos de intercambio por sobre el pánico geopolítico extremo.
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