El dólar global cerró este martes prácticamente estable, mientras el euro continuó bajo presión y los inversores evaluaron la evolución de los mercados de bonos y las próximas decisiones de la Reserva Federal (Fed).
El S&P 500 y el Nasdaq alcanzaron máximos históricos de cierre, mientras el mercado redujo sus apuestas sobre una nueva suba de tasas de la Fed en octubre.
El dólar global se mantuvo cerca de sus máximos recientes, mientras los inversores siguieron atentos a la política monetaria de la Reserva Federal y a la temporada de resultados de Wall Street.
El dólar global cerró este martes prácticamente estable, mientras el euro continuó bajo presión y los inversores evaluaron la evolución de los mercados de bonos y las próximas decisiones de la Reserva Federal (Fed).
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El retroceso de los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense también contribuyó a aliviar parte de la presión sobre los mercados financieros. El índice dólar, que mide el desempeño del billete verde frente a una canasta de seis monedas internacionales, terminó en 101,632 puntos, con una suba de 0,02%. De esta manera, la divisa se mantuvo cerca de los niveles más altos alcanzados en los últimos meses.
La atención del mercado estuvo puesta además en las expectativas de política monetaria de la Fed. Según la herramienta FedWatch de CME, los operadores asignaban una probabilidad de apenas 19,4% a una nueva suba de tasas en octubre, frente al 50,9% de una semana atrás, aunque para diciembre las expectativas seguían apuntando a un endurecimiento de la política monetaria.
El euro continuó cerca de sus niveles más bajos en 17 meses, después de la fuerte caída registrada en las últimas jornadas. La moneda común se mantuvo presionada por las preocupaciones sobre los niveles de deuda y el escenario fiscal y político de Francia.
La tensión en el mercado de deuda europeo había llevado a los inversores a exigir mayores rendimientos a los bonos soberanos, aunque durante la jornada la presión se moderó. En este contexto, los mercados siguieron atentos a la evolución de los costos de financiamiento de Francia y a su posible impacto sobre el resto de la zona euro.
La situación europea también favoreció la demanda de activos considerados refugio. El oro subió 0,7% hasta los 4.168,33 dólares por onza, mientras que los futuros del metal para diciembre cerraron en 4.187,10, dólares también con una mejora de 0,7%.
Las acciones estadounidenses cerraron al alza y llevaron al S&P 500 y al Nasdaq a nuevos máximos históricos de cierre, favorecidos por el retroceso de los rendimientos de los bonos del Tesoro y una menor preocupación por el impacto inflacionario de los precios del petróleo.
El S&P 500 avanzó 0,58%, hasta los 7.818,95 puntos, mientras que el Nasdaq Composite subió 0,45%, hasta los 27.599,79 puntos. El Dow Jones, por su parte, ganó 0,49%, hasta 51.521,04 unidades.
La suba fue generalizada: diez de los once principales sectores del S&P 500 terminaron en terreno positivo, mientras que seis de las llamadas Siete Magníficas vinculadas a la inteligencia artificial avanzaron. El índice de semiconductores de Filadelfia también ganó terreno.
Entre las empresas destacadas, Marvell subió 5,8% después de elevar su previsión de ingresos para 2028 por la fuerte demanda de chips para centros de datos. AMD avanzó 2,8%, mientras que Constellation Energy se disparó 12,3% tras un acuerdo de suministro eléctrico con Google.
Los inversores redujeron sus expectativas de una nueva suba de tasas en octubre después de que los últimos datos mostraran una desaceleración del mercado laboral estadounidense. La atención quedó ahora puesta en las actas de la reunión de septiembre de la Fed, que se conocerían el miércoles.
El mercado también siguió de cerca los nuevos datos de la economía estadounidense. El déficit comercial se amplió 13,7% en agosto, debido a que las importaciones alcanzaron un máximo histórico. Las importaciones de bienes de capital aumentaron 4,4%, en una señal de la continuidad del gasto asociado a la infraestructura de inteligencia artificial.
La temporada de resultados del tercer trimestre comenzará la próxima semana. Según LSEG, los analistas proyectaban un crecimiento interanual de 30,6% en las ganancias del S&P 500 durante el período julio-septiembre, con fuertes expectativas para los sectores energético y tecnológico.